Ciclismo
Siena en el Giro, un lujo inhabitual
Siena y el Giro: una llegada para recordar
El Giro de Italia llega este domingo a Siena, y no es una llegada cualquiera, es la jornada del sterrato, la misma que el año pasado ganó Pelayo, una de las mejores de la carrera y de la temporada, por el recorrido, el paisaje, la belleza de los tramos y el desenlace de la jornada.
La etapa 9, que parte de Gubbio y termina en esta joya de la Toscana, es una de las más esperadas de toda la carrera.
Serán 181 kilómetros, con varios tramos de caminos de sterrato que hacen de esta jornada algo muy especial.
Estos caminos no son nuevos para los amantes del ciclismo: aquí se corre cada año la Strade Bianche, una de las carreras más bonitas y duras del calendario.
Palabras mayores,
Sectores como Pieve a Salti, Serravalle, San Martino in Grania o el temido Colle Pinzuto pondrán a prueba a los capos.
Subidas duras, curvas de tierra, paisajes abiertos… todo se junta para ofrecer un espectáculo único y peligroso, donde la importancia de la técnica se solapa con las fuerzas.
Y como si eso fuera poco, la etapa termina en Siena, una ciudad que parece sacada de un cuento.
Ya sabéis que aquí somos muy de Italia y más de ciudades bonitas, y Siena y su casco antiguo son Patrimonio de la Humanidad, con esa famosa Piazza del Campo, donde se celebra el histórico Palio, que vemos cada marzo en la Strade.
Llegar allí, después de tanto esfuerzo y polvo, tiene un sabor especial.
Ver al pelotón cruzar esas calles medievales, entre murallas antiguas y edificios llenos de historia, inspira, y no poco precisamente.
El Giro no solo pasa por Siena: la honra con su llegada.
Además, esta etapa no solo es bella, también puede ser clave para la clasificación general.
El terreno irregular y los caminos de tierra pueden provocar sorpresas.
Por todo esto, la llegada del Giro a Siena es mucho más que una meta. Es un homenaje a la historia del ciclismo, al paisaje toscano y a una ciudad que vive con pasión el deporte, la tradición y la belleza.
Y si la meta os parece bella, ojo a Gubbio, la salida, otra postal de las maravillas que esconde la bota itálica.







