Ciclistas
¿Pelayo Sánchez para las grandes vueltas?
Las opciones de Pelayo Sánchez no pueden pasar sólo por las generales
España y su querencia por las grandes vueltas, el puesto, la general y la estadística, siempre fijando la mirada en las tres semanas, en el paso de los kilómetros, la aspiración de ser el mejor al final.
Alrededor de Pelayo Sánchez ya suenan esas cantinelas, no sé si por su equipo o por el aficionado medio o quizá por la prensa.
El asturiano ha sido el descubrimiento de estas semanas, la irrupción, yo creo, más potente del Giro de Italia, entroncando con gente como Pogacar, Narváez o Alaphilippe en el 8 ideal de la carrera.
Qué bien le debió ver el francés el día del sterrato para tener sólo ojos en Pelayo Sánchez, en un grupo lleno de buenos corredores.
El manejo de ese día de Pelayo fue brutal, una actuación redonda y perfecta preñada de calidad y motor, pero también de excelentes sensaciones en el esquema de la etapa, exhibiendo lo justo, midiendo mucho y espíritu killer al final.
Pero no sólo fue ese día, fue su omnipresencia en la carrera, las tres semanas de la misma, como el conejito aquel de la pila.
Nunca decaía.
La Vuelta a Suiza ha abierto un debate que, admito, no vi venir ¿Pelayo debe disputar grandes vueltas?
A priori diría que no, como en su día nos contó Samuel Sánchez, quien no es su primo, pero le conoce bien: “Es un Ion Izagirre en potencia”.
A mí con que se parezca al bueno de Ion me basta y me sobra, porque ser como el guipuzcoano es conectar directamente con esa clase media que tan bien le hizo al ciclismo español, una clase media de Iñalis Gastones, Pepes Recios, Peios y Julianes Gorospes, hace 40 años, que con el tiempo ha tenido grandes alumnos como Eduardo Chozas o Pablo Lastras y que en tiempos recientes ha escaseado algo,
Pelayo Sánchez, con esta forma de correr, ha demostrado que puede dar resultados pero es que encima le otorga una proyección brutal al patrocinador, lo suficiente como para tenerle en las quinielas de grandes jornadas.
El ciclismo no es solo ganar una gran vuelta o firmar un buen resultado, se compone de 21 etapas en las carreras de 3 semanas y en ellas entran y salen muchos y buenos nombres que son al final los que escriben la grandeza de la carrera y la leyenda que le acompaña.
Entrar ahí, tener el olfato de cazar tantas fugas y luego resolverlas tan bien es un don al alcance de pocos, y espero que Pelayo lo mantenga.
¿Probar una grande? ¿por qué no? pero ahora mismo ya me parece un corredorazo.




