Ciclistas
Portraits du Tour: Cavendish, contra el cansancio
La cifra de 35 obsesiona a Cavendish en este Tour
En una historia de ciclismo, en una historia escrita con pluma anglosajona, Mark Cavendish estaría en el top 5 de nombres, seguro, y el autor se agarraría al Tour de Francia.
Se centraría en eso, en la cifra, las etapas ganadas en la leyenda de la mejor carrera del mundo y su empate con la santidad Eddy Merckx.
Yo quiero que Mark Cavendish rebase al mito belga en el Tour, porque los récords están para batirse y ver cómo caen en directo, mola.
Pero ojo la turra que se nos vendría encima si lo logra.
El peso de la historia atormenta al inglés.
Cuando dijo que dejaba el ciclismo, lo hizo acompañado de su familia.
En el documental de Netflix, también salen su mujer, su hija y demás.
Cavendish pone a su familia en las filmaciones púbicas, habla de la importancia y trascendencia en su vida y esas cosas, pero a la hora de la verdad, el ciclismo le pone.
Le pone tanto que alarga una trayectoria que, no olvidemos, dimos por finiquitada varias veces y siempre volvió, haciéndolo en la medida perfecta para nunca dejar de sumar en su feudo favorito, las etapas del Tour de Francia.
Ojo que empezó a ganar hace 16 años y desde entonces, han caído 34 victorias, a razón de una media de dos por edición, y eso que se ha pasado unas cuentas en blanco y lejos de los mejores.
Curiosamente las dos veces que más cerca ha estado de superar al mítico Eddy, Wout Van Aert -en la foto del post- y Jasper Philipsen, el año pasado, le privaron del éxito que marca la línea entre la historia y la leyenda.
Es curioso, como digo, que hayan sido belgas quienes le han cerrado el camino, como si esa pequeña nación que supura ciclismo se guardara de extraños en su santuario.
En la que parece va a ser su última oportunidad, Cavendish no va a tener un Tour sencillo de inicio, por eso, si sale vivo del tren inicial, ya puede acertar, pues aquí acontecen los sprints más salvajes del ciclismo, esos que ha dominado tantas veces durante tantos años, cosa, que por cierto, no es nada fácil.
Imagen: A.S.O./Charly Lopez



