Primoz Roglic
Roglic nunca está tranquilo en Francia
Sólo Roglic puede parar, sobre el papel, a Pogacar en Francia
La París-Niza del domingo significó para Primoz Roglic la victoria más destacada en Francia, el sitio donde deberá jugarse el Tour, en parte por los pavés por los que ha circulado escapado en el GP Denain.
El triunfo de Niza que llega tras muchos sinsabores, algún buen momento y principalmente buenos sustos.
Hasta que Roglic no atravesó la meta del Boulevard des Anglais, no pudo respirar tranquilo, tras una jornada en la que Simon Yates le puso en más aprietos de lo que podíamos imaginar.
Un golpe, un aviso, que lejos de tener una lectura negativa, seguro que le puede valer de apunte a Roglic para el futuro.
No queremos imaginar la gestión de los kilómetros finales del Col d´Èze, con el maillot amarillo descolgado de Yates y Van Aert achicando agua por todos los lados.
Una imagen que para Roglic resulta muy familiar en Francia: cuando parece que lo tiene todo en la mano, todo se puede acabar torciendo.
Recordemos la semana aquella de agosto en Dauphiné que tuvo que dejar siendo líder, por una caída feísima que le puso en duda el Tour que acabaría perdiendo al final contra Pogacar.
Sin obviar la misma París-Niza del año pasado que luce en las vitrinas de Schachmann, cuando el esloveno había sido tan superior, que no quiso ni dejarle las migas a Gino MÄder.
Roglic estará en San Remo el sábado, aunque siempre hay que contar con él, resulta muy complicado verle disputando, más teniendo un compañero que es gran favorito.
Antes hará parada en Denain, en una carrera que recorrerá tramos de pavés por los que pasará el Tour de este año, acompañado de Vingegaard, con quien deberá entenderse para doblegar la increíble superioridad que Pogacar se está acostumbrando a desplegar en la carretera.
A sabiendas cómo es, y lo mucho que cabila esa cabeza, me cuesta creer que Roglic baje las manos ante Pogacar, pero que su compatriota le va a suponer un desafío extremo, también lo tengo claro.
Sea como fuere, con susto incluido, sin mostrar la contundencia de Pogacar, Roglic sigue en las quinielas, en todas, y ahora mismo no creo que haya uno como él para frenar el fenómeno que ha surgido de su mismo país.
Esperemos a ver qué dice Francia en julio y si la distancia entre Roglic y Pogacar que vimos la semana pasada es la real
Imagen: A.S.O./Alex Broadway






