Primoz Roglic
Roglic no necesita el tren del Tour
Que Roglic no gane nunca el Tour poco o nada le minará el carisma
Entre las consecuencias menos comentadas del Tour de Francia que finalizó hace un par de semanas poco se ha hablado de Primoz Roglic y su futuro.
El lugar del esloveno en el ciclismo mundial ha quedado desplazado, que no anulado, tras lo visto estas tres semanas en Francia.
Ayer, las redes saltaron de alegría al verle de nuevo sobre una bicicleta, cosa que, a quince días de la Vuelta, no sé si es ir muy justo en los plazos.
En todo caso, el Roglic que abandona el Tour de Francia con fracturas, y eso que yo mismo dije que su retirada podía ser pensando en la Vuelta, creo que empieza a tener claro que el Tour de Francia cada vez lo va a tener más difícil, por no decir que imposible.
A la hegemonía que parece dispuesto a establecer Tadej Pogacar, se le sumarán nuevos nombres y el triunfo de un propio compañero en Jumbo, Jonas Vingegaard, joven aún y con margen, lo hemos visto, en todos los terrenos.
Roglic ya no sólo porfía por el Tour con gente de fuera, que le salen ganadores de la mejor carrera en su propio equipo.
La cosa se complica.
No sé si hace dos años, en la edición de septiembre, Roglic y Jumbo pudieron haber hecho algo más para distanciar a Pogacar antes de la crono final, pero lo que me parece de aquellos días es que el esloveno que viene de los saltos de esquí nunca más va a tener tan cerca el Tour, como entonces.
Sin embargo, la gente, la plebe, ha aprendido a querer a este esloveno tan discreto, como sorprendente de cuando menos lo esperas y duro como un pedrusco.
Lo apreciamos además con la estadística en mano, pues Roglic merece formar parte de una selecta y amplia lista de ciclistas que no han necesitado el Tour para situarse entre los mejores de la historia.
Ahora mismo en el Procyclingstats, Roglic está entre los mejores 50 ciclistas de siempre, un baremo que es fidedigno de la estadística que maneja el esloveno.
Parte del cambio que el ciclismo ha experimentado estos años es merced a su forma de correr y competir, él ha contribuido a sacar este deporte del tedio de la pasada década.
Para situaros al fenómeno, deciros que se mueve entre Perurena y Ocaña, muy cerquita de Froome y por delante de Zulle, Bugno y Freire.
Roglic se mide en la distancia a ciclistas como Sean Kelly o Laurent Jalabert, ciclistas con mejor palmarés que el esloveno, pero que despertaron sentimientos similares en nosotros, pues con ellos aprendimos a apreciar ese tipo de corredor que nunca salía a ver qué pasaba o a probar, que competía y disputaba todo y que al final, ganara o no, dejaba el mejor sabor de boca posible.
Imagen:A.S.O./Aurélien Vialatte





