Ciclismo antiguo
Primoz Roglic, otro Tour que no cuenta
La retirada de Roglic del Tour, no por esperada, deja de ser trascendente
Hubo un momento en la etapa de Megève, la primera de los Alpes de este Tour, en el que Miguel Indurain soltó en TVE, así como quien no quiere la cosa, de forma sutil, pero certera, que estaría bien que Primoz Roglic se insertara en un corte de inicio de etapa.
A ver qué pasaba.
En el baile perfecto, en la orquesta afinada que Jumbo fue en el camino hacia Granon, el momento clave de todo, el minuto de oro, fue cuando Roglic tensó la carrera a la salida del Télegraphe y empezó la sesión de desgaste y castigo sobre Pogacar.
Roglic, el mismo salió tocado del pavés, ha sido clave
Mucha gente discute aún, los nervios traicionaron a Pogacar neutralizando a Roglic tan lejos de meta, que Primoz no estaba en condiciones de ser peligroso, que no era el de las grandes ocasiones.
Eso lo sabemos ahora, pero imaginaros que no, que Pogacar no se traga el farol y que Roglic vuela y empalma con el punta adelantado, Van Aert, y pone el Tour muy a su favor.
Incluso con todo el dolor del mundo, con todos los problemas que queráis ponerle, Roglic habría muerto por ese amarillo.
Dicho todo esto, en la jornada que sabemos de la retirada de Roglic en el Tour 2022, el valor estratégico del esloveno en el liderato, y posible victoria, de Vingegaard en esta carrera es enorme, incuestionable, al punto que su sola presencia ha decantado y precipitado las cosas.
La retirada de Roglic se enmarca un poco en esa potestad que tienen los grandes nombres en dar un paso al lado cuando las no les son proclives.
No sé hasta qué punto Jumbo necesita su ciclista franquicia en los días que han de venir, pero me da la sensación de que a Vingegaard no le hace puta gracia que le deje el equipo en seis gregarios a siete días del final.
Sabe el Jumbo y el líder del Tour que cualquier cosa es poca para combatir lo que Pogacar tiene tramado y Roglic no es cosa menor.
Descartado en la general, el esloveno ya no tiene el peso que tenía antes de los Alpes, pero todo suma en la causa.
En todo caso, Roglic sigue su relación de más odio que amor con el Tour de Francia, una relación que hace dos años estuvo cerca de culminarse feliz hasta 24 horas de París.
Pero no fue posible, y ese momento fue el que más cerca ha tenido de ganar la Grande Boucle.
¿Volverá a estarlo?
Seguramente, si en la Vuelta Roglic vuela y se lleva la cuarta diremos que no hay que darle por muerto, pero mucho me temo que sí, que para Roglic el tren del Tour ya partió –ya lo dije el año pasado-, y no es él, que un ciclista brutal, es lo que le rodea, un compañero que ahora mismo tiene más galones y la chavalería que crece.
Pero que no desespere, grandes de siempre no ganaron el Tour y son apreciados y reconocidos como otros que sí ganaron la mejor carrera.
Roglic lo sabe… como no sabía que Kruijswijk iba a salir el día que él dejó el Tour.
Imagen: A.S.O./Charly Lopez





