Ciclismo antiguo
Tour 1992: ¿Dónde estabas entre Luxemburgo y Sestriere?
Aquellos cinco días del Tour de 1992 nunca se olvidan
No hace mucho os daba cuenta de lo que implicó el Tour de 1992, al calor de un podcast que tuve la suerte de compartir con Miguel González.
Treinta años después, aún en medio de la edición de 2022, hemos tenido ocasión de revivir algunos momentos de un Tour que fue mágico.
Tanto que fue una de esas carreras en las que, al menos por mi parte, recuerdo perfectamente dónde estaba y qué hacía en cada momento.
De aquella carrera guardamos dos jornadas en el recuerdo perpetuo, e incluso diría que en el corazón.
Dos días de esos que, vamos a ser sinceros, se sitúan en lo más alto que hemos visto nunca, a la par o un poco más allá que la jornada del Granon en esta edición.
En cinco días acontecieron la exhibición más grande jamás vista en una contrarreloj y la escapada más brutal en la historia moderna.
Cinco días que van de Luxemburgo a Sertriere, dos enclaves distantes en el mapa unidos por la historia del ciclismo, la historia gruesa y con letras doradas.
De la crono aquella tengo un momento grabado.
Puesto que Pedro González no pudo retransmitir aquella carrera, pues estaba convaleciente de un accidente en la Vuelta, entonces se celebraba en abril, Carlos de Andrés estuvo en los micros de TVE.
Pues bien, recuerdo como si fuera hoy el “atención Miguel Indurain” cuando el locutor dio cuenta del primer parcial del día.
Indurain le metía más de un minuto a Zulle y sólo habían pasado 22 kilómetros.
El ritual pasó de largo y los tiempos fueron llegando a modo de martillo con los rivales dejándose la vida y todos los Tours que habrían de venir en tres años.
Aquellos días, sin webs, sin redes, la espera hasta el día siguiente y comprar la prensa, especialmente el Marca, cuando no era el folletín de fútbol que es hoy, para ver la portada, las declaraciones, las progresiones de los corredores, las clasificaciones.
Qué ciclismo aquel.
Con la conmoción de Luxemburgo la carrera emprendió hacia el sur para vivir un acto de locura en los Alpes.
Seis horas frente al televisor, sin nada mejor que hacer, con la familia riéndose de la escena, pero con una admiración que no alcanzo a describir.
Cuando encendí el televisor en mitad del Iseran y empecé a escuchar la historia de carrera hasta ese momento, aquello no podía ser posible.
Pero lo fue, y Claudio llevó la apuesta hasta la misma Italia, hasta su querida Italia, dejando apajarado a Indurain y KO a Bugno.
Hoy que se cumplen 30 años de aquella maravilla, queríamos acordarnos de aquel ciclismo, del Tour de 1992, una edición que llevaremos siempre por delante, de esas que siempre me acordaré qué estaba haciendo mientras veía aquellos locos por toda Francia.
Imagen: Shuttershock






