Ciclismo
Remco Evenepoel, larga vida al culotte blanco
Hay que tener la personalidad de Evenpoel para salir con ese culotte blanco
En la charla para el podcast de esta semana, le preguntamos a David Etxebarria por el culotte blanco de Remco Evenepoel y dijo lo que esperaba, no es feo pero prefiere el negro.
Nos llevó al tiempo que algunos campeones del mundo lo usaron, a los noventa e primeros dosmiles, sin omitir que el negro es su color favorito para el culotte.
Yo estoy con él, los que tenemos una edad, supongo que estamos con él.
Al final el código no escrito del culotte negro en carretera -el de Valverde ya es “sufrido”, como buen gravelero- es algo respetado por una gran mayoría.
Remco hasta la fecha lo había llevado negro y eso que desde que se proclamara campeón del mundo no le hemos visto tantas veces compitiendo.
Ayer, en la presentación de Lieja, Remco Evenepoel se plantó en la salida con su culotte blanco, sabedor que iba a ser foco de las miradas, ganara o no la carrera.
No es la primavera vez que admito que Remco no es el ciclista que mejor me cae del pelotón, pero su carácter de niño prodigio, de futuro macho alfa, me encanta.
Le da la a gente lo que buscamos, pan y cierto, antes durante y después.
Hacía mucho que no veía un “full white” de campeón del mundo, creo que tendríamos que irnos a los meses de Rui Costa, hace nueve años, cuando se fue a Lampre, para recordarle igual que Remco en Lieja.
Poco antes que Rui, lo hizo Philippe Gilbert, quien mantiene a buen recaudo ser el último en conseguir el triplete de las Árdenas.
Más a largo plazo, me voy a aquel Giro de Lombardía que Paolo Bettini gana todo de blanco, si bien Mario Cipollini tiró mucho de esta fórmula, tanto que le gustaba brillar en la carretera, hoy por desgracia sabemos de él por otros asuntos.
No obstante, convendréis que preferís el culotte blanco de Evenpoel que el engendro que hizo el último irisado en ganar en Lieja, Moreno Argentin.
Mirad cómo le ganó aquella carrera a Claude Criquielion, anulado por Roche, y de qué guisa, por suerte aquello quedó ahí, la UCI. ha sabido salvaguardar el maillot más bonito del ciclismo mundial.
Imagen A.S.O./Maxime Delobel





