Ciclismo de carretera
Los cinco grandes momentos de la primavera ciclista
Del descenso de Mohoric al ataque de Remco, lo mejor de nuestra primavera ciclista
Cuando rueda el Tour de Romandía, cierto bajón recorre el cuerpo, y no por la carrera suiza en sí, pues resulta siempre atractiva y da cosas que contar, además este año la visten nuestros amigos de Gobik, y sí porque significa el final de la primavera ciclista, iniciándose el tránsito hacia las grandes vueltas con el Giro.
Sin embargo nos queda el consuelo de quedarnos con algunos de los momentos que ha marcado el tramo más tremendo de la campaña, la primavera ciclista, ese bloque de carreras que se corren sin partido de vuelta -si me permitís en símil futbolístico- en parajes que parecieron creados para acoger y crear ciclismo.
Así las cosas ahí vamos con los cinco grandes momentos de la primavera ciclista…
El descenso del Poggio por parte de Mohoric
Más allá de la tija telescópica aplicada a una bicicleta de carretera, todos sabíamos que el descenso del Poggio de Matej Mohoric iba a ser memorable.
Lo que no teníamos por la mano es que iba a serlo tanto.
La bajada de Mohoric en el Poggio, la forma en la que sobrepasa a Pogacar y lo retira de la primera plaza, ante los riesgos que estaba asumiendo, y mantener la apuesta hasta el final, fue una de las brutalidades de la primavera ciclista.
Viendo lo que se estaba jugando, la adrenalina que se derrochó esa tarde no sólo corrió por parte del esloveno.
El Paterberg entre VDP y Pogacar
En el ruidoso debut de Tadej Pogacar en Flandes, el tramo final del Paterberg estuvo por delante de todos los momentos que nos ofreció la carrera.
Sucedió en el último paso, Pogacar había atacado en cada muro del tramo final y no hizo excepción con el Paterberg, su última carta.
Un cambio de trayectoria de Mathieu Van der Poel estuvo cerca de significar la tragedia de perder la rueda del esloveno.
No sucedió por muy poco y ahí se sentenció la suerte del doble ganador del Tour.
Biniam Girmay, el esperado ganador “inesperado”
Esta Gante-Wevelgem escribió historia gruesa del ciclismo cuando Biniam Girmay se coronó en el corte final de una carrera, otra edición más, memorable.
El del Wanty se marcó una competición que culminó una progresión tan eficaz como inesperada en un subcampeón del mundo sub 23 saliente, como si llevara toda la vida compitiendo entre colinas, adoquines y las interminables rectas flamencas.
Valverde sólo encuentra amor en Huy
Aunque Dylan Teuns figure en el palmarés de esta Flecha Valona, a nadie se le escapa que Alejandro Valverde quedará en la memoria.
Cuando el murciano se puso a la par en la recta definitiva del muro de capillas que hay a la salida de Huy, la emoción recorrió como un calambre las casas de miles de aficionados.
A Valverde le faltó muy poco para hacer historia definitiva y absoluta de este deporte: ganar una gran clásica en vísperas de cumplir 42 años.
Evenepoel le devuelve grandeza a la Redoute
Si los ataques de Pogacar dejaron corazones rotos en Flandes, el de Remco Evenepoel en la Lieja-Bastogne-Lieja, porque fue sólo uno, fue la guinda de la primavera.
Su forma de ganar la decana, con riesgos que hacía mucho que no disfrutábamos, nos devolvió a ediciones de esta carrera que hacía mucho tiempo que no disfrutábamos.






