Ciclismo de carretera
Van Aert es la mejor apuesta para ganar todos los monumentos
El más cercano a Van Aert para los 5 monumentos es Van der Poel
Una de las conclusiones de la primavera para algunos es que la campaña de Wout Van Aert no ha sido buena porque no ha añadido monumentos a su lista.
Olvidamos que un monumento en ciclismo es otra cosa, la quintaesencia, carreras en las que se da un plus, en la que concurren los mejores con lo mejor que tienen, llevando todo esto a otro nivel, a un estadio de sufrimiento y dolor que no somos capaces de entender.
Ganar una de estas cinco carreras justifica trayectorias enteras, aunar las cinco referencias en el mismo palmarés sólo ha pasado tres veces en la historia, con otros tantos ciclistas.
Ojo de quién hablamos: Eddy Merckx, Erik De Vlaeminck y Rik Van Looy
Philippe Gilbert se ha quedado a una San Remo de entrar en una lista en la que sólo hay belgas, como en el podio de esta Lieja, y me parece que ya se ha plantado.
Al bueno de Philippe el arroz se le ha pasado.
Tras ver su contundente triunfo en Lieja, las acciones de Remco Evenepoel, una auténtica montaña rusa, se dispararon de nuevo, situando al querubín de Lefevere en pista hacia los éxitos más grandes.
“Le veo ganando los cinco monumentos” llegué a escuchar, ignorando, ante la euforia del momento, la carencia de técnica de Remco en los adoquines.
A mí personalmente, y pesar de no haber añadido ningún otro desde el verano del puto 2020, Wout Van Aert me parece el ciclista actual mejor situado para ganar los cinco monumentos.
Con una Milán-San Remo en el zurrón, Van Aert ya ha pisado el podio de Flandes, Roubaix y Lieja, a la espera que un día quiera probar Lombardía.
A ello, hay que añadirle que, en una semana, ha subido al podio de París-Roubaix y Lieja-Bastogne-Lieja, algo que pasamos por alto ante la decepción de no verle levantar los brazos, pero que es relevante en este ciclismo tan especializado.
Descontando que las clásicas de adoquines le van perfectas, Wout Van Aert tiene margen de mejora en las otras dos “majors”, como se vio en esta Lieja.
El belga sabe gestionar muy bien los malos momentos, y tras las cotas se agarra a los grupos como alma que lleva el diablo.
Además, ha demostrado tener motor para estos retos de miles de metros de desnivel, como ya hemos visto en etapas de Tour de Francia, aquella del Ventoux, pero también en destrozos que ha propiciado como en Ocières, a favor de Roglic.
Si vamos a una temporada normal, tendría Flandes-Roubaix en una semana y luego a pensar en Lieja, con quince días de por medio, y la Amstel, carrera que ha ganado, en el camino.
Si fuera capaz de despejar esta ecuación en 2-3 años próximos, podría jugar sus fichas a buscar Lombardía…
Pero ojo que todo esto que hemos dicho de Wout, lo aplicamos para Mathieu, sin duda, pues el neerlandés es un ciclista muy similar al campeón belga que ya ha brillado tanto en Lieja como el Lombardía.
Si abriéramos el foco, Matej Mohoric estaría en la casilla de salida, casi igual que Tadej Pogacar, si bien a éste me cuesta verle en Roubaix.
Fuera de estos cuatro no veo a nadie, ni mucho menos a Remco, aunque si tuviera que elegir a un quinto, señalaría a Dylan Teuns, por el mero hecho que se ha atrevido con todo y es uno de los ciclistas más inclasificables del pelotón mundial.





