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Biniam Girmay, el “flandrien” eritreo
Lo que Girmay ha hecho en la Gante-Wevelgem es un capítulo de puntos suspensivos
Cuando el cuarteto de cabeza encaraba la recta final de la Gante-Wevelgem, todos le pasaron la tostada a Christophe Laporte, quien comandaba el sprint para su condena, con todos a rueda, y Biniam Girmay cerrando el grupito.
Fue, como dijimos la condena del francés, en la forma de su vida, 48 horas después de ser el único en seguir al jefe Van Aert, transcurridas varias semanas de su inicio glorioso en París-Niza.
Arrastraba mucho lastre en ese grupito Laporte, llevaba, cuarto de cuatro, a Biniam Girmay, un ciclista que lleva semanas avisando de algo así, con la inercia de una confianza que asusta.
Y así Girmay se ha llevado una Gante-Wevelgem.
Encajado en la siempre efectiva maquinaria del Wanty, un equipo que muestra que no son necesarios grandes presupuestos para hacer cosas curiosas, Girmay fue cincelando este éxito en la Gante-Wevelgem de forma paulatina.
Sacó provecho a un estado de forma tremendo y una asombrosa facilidad para batirse en estos terrenos, pasando los filtros, corriendo en segundo y tercer plano, poniendo en práctica lo que, a buen seguro, compañeros como Alexander Kristoff, le han explicado de estas carreras.
Cuando uno está con esta confianza, cuando se ve fuerte y con margen, las cosas funcionan solas, es un círculo virtuoso, nada sencillo de conseguir, pero que cuando te montas en él, parece que todo sale.
Girmay cazó el corte bueno, a la salida del precioso paso por Ypres y galopó en sillita de plata hacia su primera Gante-Wevelgem.
Una victoria histórica.
Sin dejarnos de impresionar por el valor estadístico e histórico de este triunfo, hay que decir que en el éxito de Girmay, hay muy poquito de inesperado.
No era un favorito cinco estrellas, posiblemente tampoco de cuatro, pero bien sabemos que en estas carreras, de desenlace tan incierto, los que vienen por atrás, tienen mucho que ganar.
Su exito es historia, historia grande del ciclismo, un ciclista eritreo, que no irá a Flandes porque quiere preparar el Giro, ganando una gran clásica flamenca, algo tan inusual que nos deja negro sobre blanco una realidad: que este deporte que es global desde hace tiempo, lo es cada vez más, y como decía Dries Van Gestel, tercero al final, durante la entrevista: “África es un continente sin descubrir para el ciclismo“.
Pues bien, ya lo es, poco a poco, abre la puerta y revela su potencia, lo que Girmay ha hecho en la Gante-Wevelgem es un capítulo que espero tenga puntos suspensivos…




