Mathieu Van der Poel
Mathieu Van der Poel y la dificultad de ganar monumentos
No es nada sencillo acumular monumentos, Van der Poel lo está experimentando
Cuando en el inicio de la primavera Mathieu Van der Poel logró un triunfo por aplastamiento en la Strade Bianche, todos pensamos directamente en cuántos monumentos iban a caer este año de su lado.
Ganador, meses antes del Tour de Flandes aplazado por la pandemia, sin público, el neerlandés era la viva imagen de los miedos de sus rivales y el deleite de los aficionados.
Van de Poel no ganaba, abrumaba, era imposible pasar de puntillas por ese estado de forma, por la manera de correr y el camino hasta ganar.
Meses después, pasada la Roubaix aplazada, Mathieu Van der Poel acaba el año con cero monumentos ganados, los mismos que Van Aert.
La impresión que teníamos en las vísperas de San Remo, se cumplieron.
Dijimos entonces que VDP y WVA son súper favoritos a todo, tanto, que es más que posible que no ganen nada aunque sí lo condicionen todo.
Y así ha sido: Van Aert no ganó San Remo, pero todos le marcaron la rueda y Stuyven salió por el córner…
… en Flandes Van der Poel fue el más espectacular, quien más meneó el árbol, pero los Dceuninck le dieron por tantas partes, le desgastaron tanto, que no pudo con Asgreen en el sprint.
Y en Roubaix, ya lo hemos visto, VDP fue el martillo pilón, pero el más listo fue, otra vez, Sonny Colbrelli quien sabedor de cómo se las gasta esta generación, como Evenepoel en el Europeo, prefirió dar un paso al lado y que alardeen otros de su estado de forma mientras el premio gordo iba hacia el zurrón del italiano.
Mathieu Van der Poel llegó de favorito y ejerció como tal, pero lo maravilloso de este deporte es que, incluso con la sensación de tenerlo todo bajo control, siempre puede aparecer alguien que te dé respuesta.
Viendo el desenlace de esta Roubaix, el de Flandes, meses antes y otros tantos monumentos, toma relevancia ahora el palmarés de un tío del que hablábamos ayer, de Tom Boonen.
Ganar siete monumentos, los mismos que Fabian Cancellara, es harto complicado, tanto que si miramos alrededor, comprobamos que un ciclista que venía a merendarse todo, tipo Peter Sagan, sólo ha logrado dos y que esta generación de fenómenos, Van der Poel, Alaphilippe y Van Aert llevan uno cada uno, y ojo que no son unos niños, caminan todos por los 27 o más años.
Imponerse en un monumento implica un plus de forma, mirad el Colbrelli que domina Roubaix, estaba en el momento de su vida, junto a una gestión de carrera muy complicada, pues en estas pruebas todo se resuelve entre capos, rara vez alguien tiene más de un ciclista del mismo en el momento clave, salvo si corres para Lefevere, y cuando esto sucede el gran favorito acaba hastiado de marcajes.
Quiero pensar que la cuenta monumentos para Van der Poel no ha tocado su techo, pero la cosa no va ser sencilla, incluso en momentos en los que pensamos que este neerlandés se lo va a llevar todo, debemos ser conscientes de que compite contra los mejores.






Balmoral
5 de octubre, 2021 at 15:29
Probablemente tenga las mejores piernas, pero también la peor cabeza. Evidentemente no va a correr como Colbreli, aronchandose siempre que puede, pero entre lo uno y lo otro estaría la virtud de guardar algo de fuerzas para el sprint.
Emilio
5 de octubre, 2021 at 22:10
Es cierto que no sabemos cuánto acabarán ganando. Pero de quién nos acordaremos dentro de 20 años? De Stuyven, Asgreen y Colbrelli, o de Van der Poel y Van Aert?
Éstos han ganado la memoria del aficionado. Y posiblemente no hay mejor premio que esa sonrisilla que nos sale cuando nos viene el recuerdo de un ciclista que hizo algo que nos hizo vibrar. Aunque ellos, evidentemente, no se den cuenta