Mathieu Van der Poel
3 vaciadas de tanque, por Mathieu Van der Poel
Hemos escogido 3 días en los que Van der Poel llegó a meta sin un gramo de fuerza
Vaciar el tanque, admito que la expresión no es mía, es de un colaborador del podcast, Kike Molares desde Ámsterdam, y es una expresión que ilustra muy a las claras lo que hacer Mathieu Van der Poel.
Nos lo comentó el otro día, entre Flandes y Roubaix, nos lo había dicho antes cuando habló de esos ciclistas que le transmiten y emocionan.
Sencillamente Mathieu Van der Poel lo logra, emocionar y una de sus virtudes es esa, llegar seco a meta tras dejarlo todo por el camino, un camino lleno de rabia, lucha y una clase monumental.
En la carrera del neerlandés, en los últimos cinco años nos ha ofrecido jornadas memorables, y eso que esta segunda Roubaix que cae en su cuenta no parece haber sido una de esas carreras en las que se haya empleado a fondo, no al menos hasta la línea de meta.
Antes nos había dado jornadas increíbles en este sentido, yo quiero recordar tres.
Este mismo Tour de Flandes
Lo admitió él, se le hizo durísimo el final, largo como un día sin pan tras irse solo en el Koppenberg.
A diferencia de Roubaix las diferencias estuvieron más apretadas, admitiendo que este día había sido uno de los más duros de su carrera, al punto que insinuó que podría perjudicarle en la París-Roubaix.
No fue el caso.
Tirreno de 2021
Sí, aquella etapa de Castelfidardo, cuando en medio de la lluvia se aventuró lejísimos de meta porque tenía frío, pero no contento se volvió a ir a más de sesenta de meta.
Una victoria agónica, con Tadej Pogacar viniendo por detrás a rebañarle la victoria.
Van der Poel salvó por diez segundos, cayendo a plomo nada más cruzar la meta con el esloveno lanzado a por él.
Cuántas cábalas hicimos en los últimos kilómetros, que si llegaba, que si no, esas etapas que quedan para siempre.
BinckBank Tour 2020
En el otoño de la pandemia, en una carrera ya desaparecida, pero escribiendo su nombre en un sitio de la sugestión de Geraardsbergen, logrando culminar una escapada de más de 50 kilómetros con la zozobra de ver que podía ser cazado por Naesen. Colbreli y su hoy compi Kragh Andersen.
Como otras veces, como en aquella Amstel, cuando cruzó la meta, desplomado al suelo.
Extra ball
Permiditme hablar de otra vaciada antológica de tanque y ésta no acabó bien, cuando se quedó seco en la vuelta final del Mundial de Yorkshire, yendo integrado en el grupo de Trentin, Pedersen y Küng.
Llegó por atrás, tomó la cabeza y no la soltó hasta que, ciego, se descolgó como si el mundo se acabara en ese momento, bajo el diluvio.
Vació el tanque y no ganó, pero aprendió que con esa actitud se ganaría el cariño de la gente pero no el favor del palmarés, con el tiempo ha aprendido a sacarle todo el rédito a esa capacidad inhumana de rendir sobre la bicicleta.
Imagen: A.S.O./Pauline Ballet



