Opinión ciclista
NIbali y Valverde: comparaciones odiosas
Muchos han comparado estos días a Nibali y Valverde cuando no tienen nada que ver
Nibali y Valverde: ¿Quién decide que un ciclista trasciende?
Estos días todos hemos hablado de Nibali y Valverde, todos sobre ellos y sobre Flandes, sobre lo que podrían hacer o no, sobre lo que podrían probar.
Hemos leído de todo y escuchado opiniones muy afiladas.
A mí personalmente creo que aunque los ciclistas estén muy por encima del resto, les tiene que pesar de una manera u otra lo que se dice y lo que respira el ambiente.
Corren expuestos en las redes, y en Flandes con el aficionado echándoles el aliento al oído.
Sobre si Valverde debía estar en Flandes o no se ha montado hasta un exitoso hashtag.
Pero el corredor ha hecho lo que debía hacer, que entiendo es una mezcla entre sus sensaciones, a saber cómo llegó a meta de A Través de Flandes, y lo que se le dicta.
Dicho esto, no creo que sea justa la comparación entre Nibali y Valverde.
Ambos trascenderán, les guste a muchos o no, cada uno a su manera.
Vincenzo Nibali mama de una cultura muy diferente a la de Alejandro Valverde. Vincenzo Nibali creció en un país entregado a las clásicas, sabiendo de la suerte de Taffi, Ballerini, Bugno, Bortolami, Bartoli, Cenghialta y otros muchos en “Il Belgio”.
Vincenzo Nibali es del país que alberga dos de los cinco monumentos del ciclismo, ambos por cierto los ha ganado.
Eso pesa, no cabe duda, por eso Flandes pudo entrar en sus planes.
Su carrera la vimos todos, aprendió de primera mano, con los mejores maestros el manejo de los muros y adoquines, pero le faltó ese qué que disparó a Niki Terpstra cuando le dejó de forma clamorosa en un falso llano.
Es esa línea invisible en carreras que se deciden más allá de los 200 kilómetros.
Valverde es así
Por contra Alejandro Valverde bebe de realidades muy diferentes.
Es un ciclista supremo, del que muchos coinciden que podría haber ganado mucho más, pero ha ganado lo que el 99.9% de los mortales no podría soñar, y eso es así, por mucho que a los estadísticos les tiente afilar el lápiz.
Alejandro Valverde ha sido un ciclista que muchas veces nos ha dejado perplejos.
En ocasiones por perder carreras como aquella Vuelta del chubasquero o el Mundial de Florencia o aquel que Samu le dejó en bandeja, y otras por la elección de sus objetivos.
Esos objetivos que todos le adjudicamos de antemano. Flandes por el Miguel Indurain, sobre el papel no hay color, pero son esas elecciones las que también dibujan el carácter de Valverde.
Como la de su querencia por carreras tipo Murcia, Valencia o Andalucía, y evitar por sistema San Remo.
Es lo que hay, no conviene darle mayor vuelta, Alejandro Valverde será recordado también por eso, como por sus Liejas, sus victorias en Huy, triunfos en el Tour, el Giro en el que pisó el podio…
Todo eso, lo bueno, lo malo, lo menos bueno, lo menos malo, conforman la historia de Alejandro Valverde que se le podrá acusar de mil cosas, salvo de falta de ambición.
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En breve le veremos buscar la renovación en las Ardenas, a un paso de Merckx.
Y luego el Mundial más duro en mucho tiempo, un mundial que si va como esperamos se jugará entre muy poquitos nombres.
Nibali y Valverde trascenderán, los dos, tenedlo por seguro, cada uno con sus virtudes y defectos.
Imagen tomada de FB de Giro d´ Italia
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