Alejandro Valverde
Flandes y la bendita responsabilidad de Alejandro Valverde
Flandes finalmente no tendrá a Valverde
Las cosas desde fuera son una una realidad, desde dentro, otra bien distinta. Alejandro Valverde no es ajeno a ello.
Una cosa es querer ver a Alejandro Valverde en el Tour de Flandes, y otra muy diferente que él se vea, o que los suyos le vean.
Cada año, cada temporada guarda picos de clamor popular sobre temas que llegan, crecen como la espuma y se van, dejando tras de sí un rastro efímero.
Cada año, cuando pasamos balance de los doce meses anteriores, estas cosas a veces ni se nos vienen a la cabeza.
Yo sinceramente siempre pensé que Alejandro Valverde iba a estar en Flandes el domingo.
Veíamos a Valverde en Flandes
No lo digo tanto por las redes o por lo que oiga de la gente, a eso está inmunizado, y sí por la condición casi mágica que envuelve su figura.
Aunque gane, lo haga de esa manera, recupere menor que nunca, mantenga el hambre y la bici le siga haciendo chirivitas, a nadie se le escapa que Alejandro Valverde es un ciclista que está en el tramo final de su carrera deportiva.
Aunque sólo sea por el mero peso de la edad, la familia y esas cosas que igual hoy no pesan, pero que finalmente acaban pesando un día, el más inesperado.
Alejandro Valverde lo parece, pero no es eterno
#DDV18 Metido en todas las salsas @alejanvalverde, haciendo un gran trabajo en la ascensión al Kruisberg y manteniéndose en cabeza de carrera. Qué ciclista. -43 km #VamosBala pic.twitter.com/QsVlg6c3xB
— Movistar Team (@Movistar_Team) March 28, 2018
Por estar precisamente en ese nivel, pensábamos que Alejandro Valverde ahora sí, iba a estar en Flandes.
Pero hay en la trayectoria de este corredor varios puntos de inflexión que marcan su carácter y su ADN ciclista.
En momentos determinados, Alejandro Valverde prefiere el calor del hogar, y en este caso es Estella, el Gran Premio Miguel Indurain, a cuyo titular ha igualado en el historial de la Volta.
Lo cierto es que la carrera de Alejandro Valverde alimenta muchas certidumbres, una es que un ciclista con su estado de forma ahora mismo puede plantearse escalar hasta la luna, y posiblemente lo haría.
Otra cosa muy diferente es pensar que Alejandro Valverde tuviera ocasión de estar delante en Flandes el domingo.
La hermana mayor es una clásica enorme, un monumento, 250 kilómetros y subiendo, una carrera de presión mediática y ambiental, una carrera que pesa por tres o por cuatro A Través de Flandes, que se corre en el filo casi de salida, que es casi imposible disputar si el terreno no lo conoces palmo a palmo.
Flandes no estaba en la hoja de ruta, y la última vez que la hoja de ruta no fue respetada, Vuelta de 2016, Valverde probó lo que es la saturación y cansancio extremo, con dos grandes y Juegos Olímpicos en las piernas.
Todo ese desconocimiento que Valverde tiene del lugar se supliría con forma, aunque ¿sería suficiente?
Es complicado saberlo, en todo caso y mirando más allá, correr Flandes en el filo, como se le exigía a Valverde también tenía peajes ocultos e inesperados, como caídas que en este terreno arruinan temporadas enteras.
Y claro, luego la plebe querríamos a Valverde a tope en las Ardenas, en una campaña histórica, si le resulta, porque puede igualar a Merckx en Lieja y siempre está esta asignatura pendiente de la Amstel.
Alejandro Valverde convive desde que es ciclista con una etiqueta difícil de sortear, una etiqueta que cuelga de los más grandes de su tiempo, una bendita responsabilidad que no se le exige a la mayoría.
INFO
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David
29 de marzo, 2018 at 15:23
Muy buen artículo.Me ha gustado mucho..felicidades