Ciclismo
Gaviria en Movistar, que no sea un Betancur 2.0
El fichaje de Fernando Gaviria por Movistar beneficia ambas partes
Lo montó bien la gente de Movistar con su “unboxing day” de fichajes, anunciando tres nombres que teníamos por amortizados, pero que aún así queríamos ver escritos: Fernando Gaviria, Ivan Romeo y Ruben Guerreiro.
Han fichado presente y futuro, tres fichajes que, en un equipo que ha acabado como un tiro, seguro que suman, eso esperamos.
En todo caso, por peso específico y palmarés, creo que la entrada de Fernando Gaviria en Movistar resulta la más destacada, ahora mismo, de las tres.
Luego veremos si el tiempo me da o no la razón.
Y es que Gaviria siempre fue un corredor que me encantó y quiero creer que tiene mucho de bueno por sacar aún.
Hablamos de un corredor aún con 28 años con medio centenar de victorias, casi todas del mismo perfil, pero logradas en muy poco tiempo.
Un tiempo en el que vistió de azul, y que vuelve a demostrar eso que se dice que fuera del Quick Step hace frío.
Lo sabe Gaviria, pero también Kittel, Terpstra, Viviani y unos pocos más
En ese periodo, Gaviria era la bomba, cada sprint que afrontaba su nombre aparecía en primer lugar, como perenne en el cartel, un día sí, al otro también, fruto de un talento como pocos vimos.
Años que van del 2016 a 2018, en los que el ciclismo colombiano convertía en oro todo lo que tocaba, con Nairo, con Chaves, la irrupción de Bernal, Rigo y también Gaviria.
Un ciclismo que gracias a Fernando tocaba todas las teclas, también clásicas y sprints.
Como digo Gaviria era la punta de lanza de un equipo con De Clerq, Richeze y Morkov para lanzarle, un lujo que le hizo infalible en muchas llegadas y que le llevó a ganar varias etapas en la misma edición de un Giro y del Tour.
Recuerdo aquella foto que ilustra el artículo, el colombiano de amarillo Tour saludando a Peter Sagan, como si el entonces campeón del mundo se mirara en el espejo.
Ese era el nivel que gastaba el amigo, capaz de ganar todo lo que comentamos y también una París-Tours por la mano, trazando un par de curvas a un kilómetro de meta y sosteniendo el ataque hasta el final.
Su paso a UAE parecía un paso lógico, en un equipo coral, rodeado de gente de confianza y rápida, como Molano y el propio Richeze, hasta que el tiempo nos dijo que, no por mucho intentarlo, las cosas deben salir bien.
Así fue, el esplendor y certidumbre del colombiano en las llegadas quedó en la historia.
Mal humorado, frustrado más de una vez, tomándola con la bicicleta, Fernando Gaviria se descolgó muy pronto de la elite, y es que Matxin en más de una ocasión me habló maravillas de su talento y posibilidades.
Creo que Gaviria ya había colmado todas las opciones en el equipo de Pogacar, por eso pienso que el paso a Movistar es un buen movimiento, tanto para uno como para los otros.
El colombiano necesita otros aires y el equipo un anotador.
Movistar no es el de antaño, sólo vueltómanos y gregarios, poco a poco ha ido reuniendo una buena base para clásicas y algunas llegadas.
No nos engañemos, no son el Quick Step, ni siquiera el Alpecin, pero sigue creciendo el grupito de gente rápida y fuerte en el llano: Cortina, Aranburi, Kanter, Serrano y ahora Gaviria.
Espero que la oportunidad que le llega a uno de los ciclistas, hasta este año, mejor pagados del pelotón, le cunda y que no veamos una reedición del “quiero y no puedo” de Carlos Betancur, un corredor que llegó a Movistar con unas sensaciones muy similares a las de Gaviria ahora… tras unos años en los que prometió mucho, entró en el equipo en franca bajada y no sólo no remontó, es que acabó fuera del ciclismo.
Por volver a disfrutar de ese corredor que maravillaba en pista, carretera y donde se terciara, por eso brindamos.





