Ciclismo
Moments23 La mecha prendió en el Marie Blanque
El ataque de Vingegaard en el Marie Blanque fue el principio del fin para Pogacar
Hasta el Marie Blanque, el Tour de Francia había tenido a Pogacar por delante de Vingegaard.
Pasado el Marie Blanque, el danés ya no sería superado por el esloveno.
Admito que no lo vimos venir.
Una etapa a ritmo de vértigo, con el Bora desatado, llevando las cosas hasta el límite, cocinando la sorpresa.
Jay Hindley se rodeó de los suyos para buscar lo que muchos podrían considerar una locura, pero que en muchas ocasiones es la manera de entrar en la partida, más cuando se compite contra gigantes como Pogacar y Vingegaard.
Con el caldo generado por Bora, se cocinó lo que vino por detrás.
Así lo contamos aquella tarde, aún calientes por la excelente etapa que acabábamos de disfrutar.
En todo caso el ataque, sólo uno, de Vingegaard a Pogacar en el Marie Blanque ha sido tan demoledor que las caras de perplejidad habrán sido como un calambre entre los miles de aficionados que en algún momento ha rajado del danés.
Le ha ganado por la mano, como en el Granon y Hautacam y elevando aquel ataque en el Ventoux, hace un par de Tours, en el preludio de lo que estamos viendo.
Entonces pensamos, qué necesidad tiene Pogacar de seguirle, y quizá, entonces fuera así, pero ya veis lo que ha sucedido desde entonces.
Se ha menospreciado de forma triste, ruin y oportunista a Vingegaard, por la París-Niza, por las repetidas victorias de Pogacar, pero Jonas tenía un plan y mirad qué está resultando.
No fue mucho lo que sacó Vingegaard, pero en Lauruns, donde Pogacar había estrenado su palmarés en el Tour tres años antes, el balance ya pesaba a favor del danés.
Tras varios ataques de Pogacar en Euskadi, el zarpazo de Vingegaard en el Marie Blanque mejoraba todo el conjunto de ofensivas de su rival.
Es lo que hay, hablar en la carretera, al danés se la había menospreciado durante el año, pero en el Tour era mejor y empezaba a demostrarlo.
Habría de pasar medio Tour para los golpes definitivos, el de la crono en especial, pero el del Jumbo ya estaba por delante, y ni siquiera el nuevo amarillo ese día, Jay Hindley, estaba en disposición de inquietarle.





