Ciclistas
Maravillas2022 El camino recto de Mohoric hacia San Remo
El descenso a San Remo nunca decepciona, con Mohoric tampoco
Hay una vara de medir el ciclismo que estamos viviendo y ésta se puede ubicar en el descenso del Poggio, hacia San Remo y los protagonistas que cada año concurren en el mismo, desde Nibali a Mohoric, pasando por Van Aert, Alaphilippe y cia.
Sucede que la terna de ciclistas que ganaban en la Via Roma de San Remo en un apretado sprint, poco a poco ha dejado sitio a aquellos que saben que en el riesgo y la explosión de la carrera puede estar su oportunidad.
No es sencillo destrozar la Milán-San Remo, como nos repite Chozas muchas veces “la más fácil y la más difícil” al mismo tiempo, por no tener la dureza suficiente como para grandes alardes, pero con una cantidad de aspirantes tras el maratón de casi 300 kilómetros que no ayuda a escoger un candidato por encima de otros.
En todo caso, es la primavera, belleza de marzo en la costa de la Liguria en la que el nombre del ganador vive un antes y un después en su vida ciclista.
Siempre diré que, quienes no somos avezados en el arte de la bajada, nos tenemos que sentar y deleitar, con mayor énfasis si cabe, de cosas como la que nos dio Matej Mohoric en el tramo final hacia San Remo.
Como contaba de Pidcock hace unos días.
En una edición condicionada por las aspiraciones del que todo lo que quiere ganar, el amigo Tadeo, la bajada que siguió a los golpes en la mesa de Pogacar estuvo en consonancia.
Y no fue que no lo avisara Mohoric, quien sugirió a su propio compatriota que mejor tratara de no seguirle en la bajada que venía tras la cima del Poggio.
Hay un momento, un detalle, que seguro recordaréis cuando el propio Pogacar hace evidente su renuncia a disputar la carrera ante la temeridad que exhibe Mohoric.
Una temeridad para los que lo vemos desde fuera, simples espectadores, para él fue hacer recta cada curva y herradura del Poggio, un regalo para los sentidos, pues creo que cosas así apelan a los cinco, todos de golpe.
El ciclismo cuando da la intensidad de desenlaces de la classicissima, cada año en el mismo sitio, pasa a otro estadio, más cuando consigue ponernos del revés en el sofá, a sabiendas que lo que estamos viendo es historia gruesa.
Mohoric abrió brecha y no dejó de pedalear hasta la misma meta,, mientras atrás todo eran dudas quién debía tomar la caza.
Su triunfo en San Remo, tija telescópica mediante, puso el precio que hay que pagar para ganar ahora mismo un monumento, en un ciclismo en el que la fortaleza física tiene mucho que decir, el arte de trazar, de sacar unos metritos en cada giro, tiene mucho que decir.
Para Mohoric ha sido su mejor éxito, y podríamos decir que el último gran triunfo de Bahrain, equipo que en el año que acaba no ha brillado, ni mucho menos, como en el anterior.
Pocas horas después de su explosión en San Remo, al grupo llegaría el susto de Colbrelli en la Volta, un incidente de tal magnitud que ya sabéis cómo acabó en abandono de uno de sus mejores ciclistas.




