Ciclistas
La bajadas de Mohoric son en línea recta
Todos sabían que Mohoric podía hacerlo… y lo hizo
La zona de hoy en la Volta a la Comunitat Valenciana no era desconocida para Matej Mohoric.
El trecho límite entre Alicante y Valencia no son desconocidos, de hecho, para gran parte del pelotón, pero en el caso del esloveno, teníamos la certeza de que este paraje es bien conocido, tras coincidir hace unos días en el Cap Negret de Altea con los chicos de Bahrain.
Por cierto, que os hablamos de este hotel y el lugar en el último podcast.
Esta mañana, en la salida de la segunda etapa de la Volta a la Comunitat Valenciana, todos hablaban, todos miraban a Matej Mohoric,
Ya ayer dio pistas de su estado de forma, que no es el mejor, pero sí suficiente, con un descenso fluido hacia Castellón que no tuvo el premio de la etapa.
Pero esta vez no, esta vez todos le esperaban y él no defraudó.
Dijo tras la victoria que no forzó en exceso, que no tomó riesgos exagerados, que se vio ahí, con unos metros, y sacó la clase.
Y qué clase.
Ver bajar a alguien bien es uno de los placeres menos explorados del ciclismo, es una danza sobre el abismo, con cambios de tercio en cada giro y diferente rasante, una forma de disfrutar sobre la bicicleta en un equilibrio que, para los que bajamos muy mal, nos parece milagroso.
Evidentemente que Mohoric no ha arriesgado aquí lo que expuso en la San Remo que logró, pero la estampa nos la deja, cómo pliega, cómo traza… qué maravilla.
En el pasado Tour nos asaltó con sus famosas lágrimas cuando ganó muy al final de la carrera, esa naturalidad que demostró en el micro, esa sinceridad, la plasma en cada curva situándose entre los mejores bajadores de la actualidad, hasta la moto tuvo que dejarle pasar.
No me salen muchos como él, quizá Pidcock, también su compañero Pello Bilbao y no muchos más, cuando uno de esos se pone a bajar en serio, transmite la sensación que corre contra juveniles.
Imagen: FB Ronan Thenadey – Photographe




