Ciclistas
Mis 5 ciclistas locos en las bajadas
Mohoric, pero también Nibali, Pidcock, Sagan y el histórico Konyshev en la cima de las bajadas
Nunca se ha sobreimpresionado en la pantalla, pero ante ciertas bajadas de ciertos ciclistas convendría indicar: “Mejor no hacerlo en casa”.
De buenos descenso aquí ya hemos hablado, de bajadas que nos dejaron torcidos en el sofá, pero quería hablar de personas y no de circunstancias, y en este listado de cinco que ya anticipo en el subtítulo hablo de los que mejor recuerdo, pero ojo, no de los mejores de siempre.
Matej Mohoric, no hay miedo para los ciclistas en las bajadas
Para entender el descenso de Mohoric en la San Remo que acaba ganando, hay que irse yo creo al Giro anterior, cuando dejó la carrera a medias por aquella caída con cabriola incluida también en una bajada.
Su planteamiento de esa bajada del Poggio entra en la categoría de temeridad, cierto, ahora trasciende que tenía localizados unos hospitales por la zona, pero no perdamos de vista la ejecución y sobretodo las rectificaciones que propone durante la bajada.
Aquel dia fue un puerta grande o enfermería en toda regla, me hace gracia cuando leo a gente decir que Mohoric es el mejor bajador de la historia, no digo que sea malo, pero aquel dia estuvo apunto de matarse varias veces, nada que ver con la finura de Nibali o Savoldelli.
— Miguel Cancela (@Camenzind80) November 29, 2023
Hasta Pogacar dijo que él a eso no jugaba.
No fue el descenso más técnico, ni siquiera elegante, pero pasó a la memoria por su éxito y por la violencia que supo capitalizar en victoria.
Peter Sagan, ente las bajadas ciclistas más increíbles
Ya mencioné alguna vez esa bajada a Gap del amigo Peter en la caza imposible de Rubén Plaza.
Sin duda uno de sus grandes momentos, pero también las bajadas del Poggio que nunca acabaron en victoria o las de Flandes persiguiendo o escapándose, Sagan es un prodigio técnico sobre la bicicleta que ha trasladado ese arte al descenso, con rectificaciones tipo Mohoric, salvando curvas casi en ángulo recto, exigiendo a la máquina lo que sólo los genios son capaces de pedirle.
Nibali, el cuchillo en la mantequilla
El primer gran descenso que recuerdo de Nibali lo recuerdo con Lance Armstrong en el Tour de 2009.
Desde entonces el italiano ha sido una sinfonía sostenida sobre la bicicleta cada vez que un descenso llamaba a la puerta.
Hay dos también muy lejanos, pero ilustrativos, en el fantástico Giro 2010, en el Monte Giovo y en el Mortiolo, para desgracia de David Arroyo.
Ese día las trazadas de Nibali le valieron el segundo Giro a Ivan Basso.
Aunque ojo, entre las grandes decepciones de Nibali, aquella bajada en Río de Janeiro, en los Juegos Olímpicos.
Aquello fue doloroso a más no poder, pues por un momento pensé que Rafal Majka podía acabar con el oro colgado del cuello de la forma más rácana que conozco.
Menos mal que apareció Van Avermaet…
Dimitri Konyshev, el clásico
Al entonces soviético, sin duda que el ciclismo le bendijo con una clase infinita sobre la bicicleta.
Lo hacía todo bien, incluso en algún entrenamiento, siendo él ya director y ya retirado, le sacó los colores a algún ciclista de los suyos.
Pero en los descensos era criminal como bajaba, superando los 100 por hora en algún Giro de Italia, rivalizando con Eduardo Chozas entre los ciclistas con mejores bajadas de la época.
Pidcock, para el final
Empecé por un ciclista en activo y acabo con otro aún en el pelotón.
Resultará repetitivo, pero es que lo que el inglés hizo el año pasado en el Galibier, sumado a la locura de la Strade Bianche… cada vez que atisbamos un descenso, Tom Pidcock tiene que entrar en las quinielas, eso sí, si está fresco y cómodo, pues en el último Tour, cuando reventó de entre los primeros, pobre, ya no recortaba en las bajadas lo de antaño.
Ello no quita que los descensos marcados del campeón del mundo de BTT nos parezcan de galería y merecedores para entrar en esta pequeña y seguro que incompletísima lista.






Ruben
4 de diciembre, 2023 at 18:26
Echo de menos a Il Falco Savoldelli. Personalmente el que más me ha impresionado.