Ciclistas
Las raíces de la explosión del ciclismo esloveno
Para explicar el ciclismo esloveno hay que hablar del Adria Mobil
No son pocas las personas que últimamente ponen “ciclismo esloveno” en los buscadores.
Una búsqueda en medio de la curiosidad por ver tanto y tan buen talento reunido en un pequeño país centroeuropeo, como el morbo de las noticias que vinculan el ciclismo esloveno con la Operación Aderlass, que amenaza con ser la versión alemana de la Operación Puerto, por tamaño y hermetismo sobre los nombres que la componen.
Sea como fuere el éxito de Tadej Pogacar y Primoz Roglic, esta temporada y la pasada, no surge por generación espontánea, y Nacho nos pone el foco en el Adria Mobil, una máquina de sacar talento adelante, con una estructura de ciclismo de base que ha contribuido a crear en Eslovenia una auténtica cultura ciclista de abajo arriba.
Así enumera ciclistas como Janez Braikovic, Robert Kiserlovski, Simon Spilak o Grega Bole, con sus luces y sombras, para explicar la profundidad de una apuesta que surgió en el lejano 2005.
En estos quince años, el ciclismo esloveno ha ido subiendo peldaños hasta ocupar la parte alta de las mejores carreras: el domingo tres eslovenos en el top 4 de Lieja -Marc Hirschi evitó el monocolor-, ganadores de las dos últimas grandes celebradas…
Y el ciclismo esloveno no es sólo Pogacar y Roglic, es también Matej Mohoric, Jan Polanc, Jan Tratnik, Luka Mezgec…



