Mikel landa
Landa & Poels y el nuevo episodio del “landismo”
La convivencia de Landa con Poels conduce hacia el Tour de Francia

Poels amanece en el horizonte de Landa.
A Mikel Landa hay que admitirle una cosa, genera alrededor suyo lo que muchas veces sus resultados aportan o lo que él mismo posiblemente no busca.
Pero es un corredor con duende, que no camina por la indiferencia.
Y esa manera de ser, como despreocupada, ayuda.
Para Mikel Landa ya se han acuñado términos tipo “landismo” o el #FreeLanda, como síntoma de esa semi tragedia que parece perseguirle y lastrarle.
Mientras hay consenso, que estamos ante uno de los corredores con más clase y talento del pelotón, siempre falla algo de la ecuación, siempre en su contra.
En Bahrain, desprovisto del yugo mediático de Movistar, del peso de tener una sombra alargada como la de Nairo sobre él, Mikel Landa pensó tenerlo todo para liderar, la fin, una estructura.
Pero su libertad, bendecida por el beneficio de la duda “y si…”, vuelve a tener sombras, otros corredores que desean lo mismo que él.
Compañero en su ciclo del Team Sky, Wouter Poels ya ha dicho que él está para el Tour y para tener la libertad que en el equipo inglés no se le dio.
La libertad, liderar un equipo, desde fuera parecen palabras sencillas de decir, pero muy complicadas, mucho, para ejecutar.
Poels es otro ciclista de talento inmenso, pero su irregularidad es legendaria.
Es capaz de sacar de rueda da Froome en el Angliru, llevado por el ansia de coger a Contador, es capaz de firmar cronos sublimes, y caer con estrépito al día siguiente.
A Mikel Landa le lastra esa primera semana, esos arranques desastrosos, siempre prendados de desgracia y mala suerte, uno de los hilos típicos del “landismo”.
Y mientras nos acordamos siempre del mítico actor con ese “ismo”, Mikel Landa se ha hecho suya una historia que recuerda al quiero y no puedo, o al quiero y no me dejan.
Ya sería desgracia que Poels fuera Aru, Froome o Carapaz, uno de ellos, o todos juntos y revueltos al mismo tiempo.
El equipo ha hecho lo que tenía que hacer, sin Vincenzo Nibali, Bahrain ha remozado el liderazgo y se lo ha dado a dos corredores de perfil similar, con ganas parecidas y un talento que en ambos casos parece no haber tocado techo.
La competencia interna que le llaman y que en estas lides a veces hasta funciona.
Eso sí, ¿qué tendremos este verano? ¿#FreeLanda o #FreePoels?




