Ciclismo
¿La mejor Vuelta de la historia?
La historia reciente de la Vuelta siempre ha tenido grandes nombres
Decir en cada salida de la Vuelta que la edición que arranca es la mejor de la historia se ha convertido en una costumbre tan recurrida que a veces creo que la apreiación pierde valor.
Es cierto que lo que tenemos delante es una carrera que apetece, mucho, ver.
Primero por esa salida en BCN, algo histórico para la gente de la ciudad, que la veremos como apreciamos Flandes, Italia y otros grandes sitios desde la óptica del deporte que mejor vende un lugar.
Luego por el recorrido, con el que no siempre estamos de acuerdo, pero que el paso de los años da la razón a la organización.
Muy duro, con dificultad desde el primer momento, la Vuelta, esto lo ha hecho bien, ha creado una marca, algo que la distingue, dureza casi sostenida en tres semanas, eliminando tiempso muertos, yendo con los tiempos y lo que pide la audiencia -no ciclista especialmente- aunque ello le haya significado no ser fiel del todo a su histoia.
La Vuelta que empieza en Barcelona no deja de ser un producto cuya rentabilidad es clave para su pervivencia.
Que nunca se nos olvide.
Sin embargo lo que más luce de la carrera es el cartel.
Lo que decíamos al principio, que la Vuelta que empieza es la mejor de la historia es algo que leo y escucho cada año por estas fechas.
Un logro llevar la carrera a estas cotas, sin duda, pero no por más repetir que estamos ante la mejor edición hace verdad esa frase.
Yo creo que la Vuelta 2023 va a estar muy alto, pero ojo con las expectativas
La nómina de favoritos rivaliza con el mismo Tour, cierto, pero que la carrera siempre cuenta con una participación brutal también lo es.
Es goloso leer el ganador del Tour en la lista de salida, sin duda que sí.
Es tan goloso, como incierto saber si mantendrá su nivel de julio en Francia.
Jonas Vingegaard va a protagonizar algo, por eso, que hemos visto alguna vez con Chris Froome, la historia de un doblete nada sencillo de lograr, como ya apreciamos en el inglés.
El grupo de grandes nombres que rodea al danés, en especial ganadores de los últimos Giro y Vuelta, más la competencia española y la cuantiosa clase medida redondean el paisaje.
Pero es que esto lo tenemos desde hace tiempo.
La Vuelta actual poco tiene que ver con la de abril, más cercana, más doméstica, quizá más entrañable, pero con graves problemas para traer estrellas.
En tres semanas, cuando miremos lo sucedido, casi seguro que hablaremos de nombres top en lo más alto de la carrera y entonces sí podremos decir si ha sido la mejor Vuelta de la historia.







