Ciclismo
La Etapa del Giro
Cuando el Giro pisa los Dolomitas, la belleza se dispara
El Giro de Italia entra en su recta final y lo hace con la que, sobre el papel, es “la etapa”.
Nos hemos acostumbrado a jornadas dolomíticas que superaban con creces los 200 kilómetros, pero la dureza actual se mide de otra manera, concretamente en la acumulación de desnivel y en la exigencia de sus encadenados.
Hablamos de 4800 metros de desnivel positivo en poco más de 150 kilómetros. Es un recorrido directo al mentón, trufado de esos nombres propios que, por sí solos, avisan de que lo que hay en juego en la carrera es algo muy grande.
El gran protagonista del día será el Passo Giau.
Es el puerto perfecto: nueve kilómetros clavaos a una media del 9%.
Este coloso se convierte además en el techo de una edición del Giro que parece haber diseñado su ruta evitando cimas más elevadas.
Es una estrategia clara para que la meteorología no termine fastidiando el plan con nevadas de última hora; reduciendo la altitud se esquivan los habituales sustos en el Stelvio, el Gavia o cimas similares.
El Giau actuará como el eje central de un menú durísimo que incluye previamente el Passo Duran, encargado habitualmente de abrir las hostilidades, la Forcella Staulanza y el Falzarego, antes de descender hacia Alleghe y afrontar la subida final a Piani di Pezzè.
Es una jornada con demasiadas cosas por decidir y con la soga al cuello para muchos equipos que todavía no han estrenado su casillero de victorias.
En el caso de Movistar, por ejemplo, levantar los brazos es ya una urgencia.
Lo han intentado, de eso no hay duda, pero se han topado con rivales incómodos tipo Narváez o Valgren, escuadras como el Visma que no permiten la más mínima alegría, y sus propios límites físicos.
Más allá de la fuga, la cruzada por el podio se limita a la batalla entre Gall, Hindley y Arensman, porque el resto de perseguidores da la impresión de estar excesivamente lejos en la general. Con las fuerzas tan igualadas, lo normal es que todo se acabe jugando en los últimos compases del sábado.
Si tengo que apostar, la resolución estará entre Gall y Hindley, con el permiso de un Vingegaard que, si logra rematar, mantendrá su pleno de victorias en las llegadas en alto.






