Peter Sagan
Giro: En las victorias de este Sagan se juega en equipo
Otra vez Bora minimiza el pelotón del Giro para el éxito de Sagan
Ya tiene su etapita en el Giro: En la chistera de Peter Sagan caben muchos ciclismos, cada uno de su época y circunstancias, cincelado a su persona y explicando el momento.
El ciclista que ha ganado en la víspera de la primera jornada de descanso del Giro no tiene nada que ver con el de hace diez u once años.
Aquella irrupción que ubicamos en una gélida París-Niza se ha modulado en mil formas y caminos.
El Peter Sagan de hace diez años ganaba casi sin querer, como la victoria fuera lo único que le esperaba en meta, sin provocar en las primeras victorias, y entrando a hacer y caras y gestos, en las siguientes -un saludo para Cancellara-.
Creció Peter y conoció épocas de sequía.
Un año en el Tinkoff, compartiendo la ruta con Alberto Contador, en el que su jefe cuestionaba sus emolumentos, que si eran injustificados… algo similar a lo que hemos oído en el capo del Bora.
En circunstancias de presión total, se comió varios geles del tirón y se llevó el primero de sus tres arcoíris.
Ese Sagan ya no era el insolente crío de los inicios, más aposentado, más consciente de su papel, pasó a desarrollar shows fenomenales como el Flandes que gana en solitario.
Era omnipresente, en las clásicas de primavera estaba en todos los cortes, ganaba o no, pero la admiración sobre su persona era una bola de nieve sin freno.
Ganar de arcoíris en Flandes y Roubaix pusieron colofón y para algunos tope.
Pero este genio se rehace de cada revés.
Su caudal de segundas plazas en los tiempos recientes auguraban un presente que, curiosamente, ha encontrado remedio en la grande que, hasta hace un año, no había corrido nunca, el Giro de Italia.
Este año lleva tres victorias en el World Tour, horas bajas para él dirán algunos, pero un botín a muchos les cuesta una vida.
El Sagan actual es un ciclista que echa mano del equipo como nunca hubiéramos imaginado, una máquina de triturar carne, velocistas específicamente, que se lleva todo por delante, los rivales (Merlier, Groenwegen y Nizzolo) y los escapados.
Esta etapa pasa a los anales como las que planteó el año pasado, sacando el morro desde el primer momento para derribar la resistencia de Démare.
Sólo que ahora, además gana.
Las jornadas de relleno son menos relleno si Sagan lo decide, si pone a los suyos a limpiar el ambiente y propiciar nervios entre los favoritos, sabedores de que aquí no ganarán el Giro, pero quizá lo puedan perder.
Por que el colofón de sprint entre Remco y los Ineos a tres bandas fue lo que nos faltaba para cerrar un primer tercio de Giro que va cumpliendo con eso que dicen de la carrera más bonita del mundo.
Imagen: © BORA – hansgrohe / Bettiniphoto & VeloImages





