Ciclismo
El Giro demuestra que Movistar ha pasado a ser irrelevante
Movistar ha tenido una presencia testimonial en este Giro
Se preveía un Giro de Italia complicado para el Movistar y creo que los pronósticos no se han cumplido, literalmente se han clavado.
Antes de entrar al turrón por eso, dejo claro que no, que esto no es un gratuito balance ni un ataque a nadie, es la constatación en un espacio como éste, basado en la opinión, de que este equipo ha pasado a ser directamente invisible en el ciclismo internacional.
Para muestra el Giro de Italia 2022.
Hablo de una estructura que hace cinco años era la mejor del mundo y que hoy está ahí-ahí para mantenerse en la máxima categoría.
Sólo la desastrosa campaña del Israel y Education First, más los lastres del pasado del Lotto, le mantienen en el WT.
Y es que si miramos al Giro, Movistar ha finalizado como el equipo con menos cuantía de premios, y mira que había bloques flojos.
Una realidad estadística que se plasmó en la carretera.
Alejandro Valverde corrió a por el top ten pero de paso buscó la etapa y al final quedó claro que o era una cosa o la otra.
Salir a escapadas era algo que teníamos descontado que no iba a hacer, aunque lo intentó una vez, camino de Aprica, viéndose superado por gente mucho más joven.
¿Había más etapas para Valverde?
A todo pasado creo que sí, pero claro él, primero que nadie, tiene que verse, y no sólo él, también el equipo.
Patxi Vila justificó un día en Eurosport ese cariño que le tiene al puesto en la general, si ellos lo dan por bueno ¿qué habremos de decir nosotros?
Al final, ni una cosa, ni la otra, y eso que el top 10 del Giro no era el más caro de los tiempos.
El problema es que Valverde sigue siéndolo todo en Movistar y está claro que no es eterno.
En el equipo la teoría marcaba que iba un líder con él, Iván Ramiro Sosa, quien en Budapest se señalaba como “candidato al podio”, según nos contó Nacho Labarga en el podcast.
Una pretensión que se ve despertó una sonrisa en el propio Sciandri, el mismo director que sacó oro en el Giro de Carapaz, pero que en esta ocasión poco pudo explotar el potencial del Movistar.
Iván Ramiro Sosa fue un ciclista inexistente, una sombra, ni siquiera en su terreno se le vio, y mira que tenía una carrera a su medida, con desprecio total de los kilómetros contrarreloj.
Antonio Pedrero buscó la fuga un par de días
Le recuerdo frustrado en la etapa que ganó Ciccone, lo puedo entender, la suya fue la imagen del equipo en ciertos momentos, la de un quiero y no puedo, como Jorge Arcas en Nápoles.
Menos mal que Javier Ares dijo que era “algo rápido”.
¿El resto de días?
El mas absoluto vacío, la irrelevancia total, este equipo que hace tiempo digo que va a la deriva sigue ahondando en esa ruta.
Es triste, son más de 40 años, ellos saben de ciclismo mucho más que yo, pero en el ciclismo actual, en el que estamos viendo, su irrelevancia es total.





