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Evenepoel en la cara menos amable del ciclismo
Las secuelas de la caída de Evenepoel se resisten a desaparecer
Sobre la velocidad que ha adquirido la vida de Remco Evenepoel, ya hemos opinado otras veces.
Es obvio que un chaval que va como un tiro, siendo el más joven del circuito, que llega, como quien dice, y besa el santo, se sienta indestructible, pero como otros muchos en el último año, se ha dado cuenta que aquello que da por seguro está fallando.
Y no es otra cosa que la salud.
Remco Evenpoel es un ciclista que se impuso a sí mismo una progresión que nunca consideramos normal, no para un niño de diecinueve años, con mucho que hacer y más tiempo para crecer.
A las pocas semanas de su caída en el Giro de Lombardía ya estaba subiendo fotos de su recuperación y a poco que se lo propusiera, parecía incluso que podría estar en la Vuelta.
Obviamente cuando se cayó en Lombardía y se supo el alcance de las heridas, se sabía que la campaña había acabado para él, pero a más de uno se le pasó por la cabeza verle en la salida de Irún si seguía progresando a ese ritmo.
Noticias tristes y preocupantes sobre Remco Evenepoel
Hacer leña del árbol caído es sencillo, pero que las prisas que este chico se ha dado no son de recibo creo que todos lo hemos visto
Ahora que dé ese paso atrás, se recupere bien y vuelva para hacernos a todos + felices— JoanSeguidor (@JoanSeguidor) January 14, 2021
Pero la salud falla, la recuperación no es total y ahora sabemos que tiene problemas para apoyarse bien en el sillín por que le duele en la zona de la fractura.
En un deporte de gran fondo mala, muy mala cosa es ésta si empieza a dar la lata.
En el ciclismo superafinado que disfrutamos estos tiempos, no cabe la posibilidad de darle una ventaja a tus rivales.
Un tío que además, como él, hace brecha en las cronos, no puede pasar sin más con esa dolencia.
Eso y el reto del Giro de Italia al que, en circunstancias normales, iría en calidad de outsider, pero que con su cartel, posiblemente le cuelguen la etiqueta de favorito de salida y ojo la lista de estrellas que se supone para Italia.
Tenemos claro que ahora mismo los ciclistas jóvenes que van explotando llevan sobre sus espaldas un control y planificación que poco tienen que ver con aquellos que se llevaban a cabo hace unos años, pero a veces parece que el ritmo que se imponen les sobrepasa.
Y en estas estamos, demostrando que incluso en la generación de oro que viene a arrasar con todo, surgen los problemas, pues en definitiva son de carne y hueso.
E igual que a Egan Bernal le lastran sus problemas de espalda, a Remco le da la lata el resquicio de la fractura que sufrió en Lombardía.
Ellos llegaron a este estatus con talento y calidad, pero hasta la fecha el ciclismo les había revelado, casi en exclusiva, su cara amable.
Ahora les queda la gestión de la menos bonita.



