Ciclismo
El Visma es un equipo en depresión
Cómo han cambiado las tornas en Visma en tan sólo un año
Ver a Olav Kooij sentado en una cuneta en la Gante-Wevelgem, justo cuando la carrera entraba en su fase decisiva y Mads Pedersen se desmarcaba del resto, es la imagen perfecta del estado actual de Visma: un equipo muy lejos de su mejor momento.
Y es que las primeras clásicas de la temporada, en las que este equipo amarillo solía brillar, no han sido nada favorables.
Mientras esperan a las grandes citas, donde sobresalen otro tipo de corredores, este inicio de temporada ha sido un desastre para el conjunto neerlandés.
Recuerdo que el otro día leí un tuit de Christophe Laporte, lamentando tener que ver las grandes clásicas por televisión, ya que la salud no le permitía competir. Es algo que refleja muy bien el ambiente en el equipo.
Visma parece estar bajo un maleficio, como si algo estuviera roto, porque el rendimiento de este equipo, que siempre había sido muy sólido, ahora está muy por debajo de lo esperado.
Y todo esto ha permitido que su rival natural, el UAE, los descuelgue completamente.
Lo curioso es que, con un plantel que podría haber sido el más fuerte de las clásicas, hoy en día Visma parece estar a años luz de competir con los grandes nombres. Y eso que tienen ciclistas que han ganado grandes clásicas, campeones de Europa y todo tipo de carreras.
Pero este año, ni se les ha visto cerca de la victoria.
Y si a esto le sumamos que ni siquiera en el “Opening Weekend” de Bélgica han dado señales de vida, parece claro que este equipo no es el mismo que nos tenía acostumbrados en los últimos años. Su rendimiento no solo ha estado por debajo de las expectativas, es que ni siquiera han estado presentes. Solo se les ha visto perseguir, siempre con el paso cambiado.
Ni siquiera Jorgenson, corriendo a la contra en Hareñbeke, ha sido suficiente para sacar al equipo del bache.
Le salva la segunda París-Niza que le ha dado al equipo.
Seguimos con Wout Van Aert de nuevo en competición, tras cuatro semanas ajeno por decisión propia para preparar lo que se le viene, obviando que la forma se consigue no sólo entrenando en el Teide, sino compitiendo, sintiendo la carrera, el ritmo, y trabajando en equipo hacia un objetivo común.
Con las grandes pruebas de primavera a la vuelta de la esquina, las sensaciones de Visma son las de un equipo completamente desconectado.
Lejos de la buena racha de los últimos años, y sin el brillo de los nombres que antes daban gran presencia al equipo, como Benoot o Van Baarle, quienes tampoco han aparecido en la cabeza de carrera.
Si a todo esto le sumamos que Jonas Vingegaard sigue sin estar al 100% tras su caída en París-Niza, nos queda claro que Visma está ante un gran desafío.
Este equipo está a punto de cambiar, con la llegada de Rabobank, y se enfrenta a un futuro que ilusiona porque en el presente salvo la irrupción de Brennan en la Volta y Tullet en la Coppi Bartali, el escenario es sombrío.




