Connect with us
Leaderboard 1 XX
Leaderboard 2 XX

Ciclismo

El Tour 2026 en ¿Alpe d´Huez?

Published

on

Alpe d’Huez: la Gran Catedral del Ciclismo

Hay montañas que se suben, y hay otras que se veneran. Alpe d’Huez pertenece a estas últimas.

No es la más alta ni la más dura, pero su historia, su atmósfera, la manera en que el público se funde con el asfalto, la han convertido en la Gran Catedral del Ciclismo.

Cada julio, cuando el Tour la elige como altar, el deporte se transforma en liturgia.

CCMM Valenciana

¿Será en 2026?

Todo empezó en 1952, cuando Il Campionissimo, Fausto Coppi, se lanzó contra la pared de la Oisans. Aquellos 14 kilómetros y 21 curvas se estrenaban en la Grand Boucle, y la televisión —todavía en blanco y negro— registró, por primera vez, una ascensión completa.

Cuarenta y cinco minutos y veintidós segundos bastaron para que Coppi grabara su nombre en el mármol del mito.

En L’Équipe se quejaron: “Una etapa de 266 kilómetros decidida en solo 14”.

Pero Goddet, el director del Tour, sabía que algo había cambiado para siempre: había nacido un santuario.

Pasarían más de dos décadas antes de que el pelotón volviera.

En 1976, Van Impe, Poulidor y Zoetemelk devolvieron la vida al Alpe, y desde entonces, nadie se ha atrevido a imaginar un Tour sin su sombra.

La subida tenía magia.

Los aficionados podían ver a sus ídolos muy cerca, en cada curva, en cada jadeo. Medio millón de almas —o quizás más— convirtieron aquella montaña en un teatro a cielo abierto.

Quien sale de amarillo del Alpe, lo conserva hasta París”, reza la tradición.

Por esas mismas rampas han danzado los nombres que forjaron la leyenda: Hinault y LeMond, sonriendo y apretando los dientes en 1986; Pantani, volando en 1995 con su pedalada de metrónomo; Guerini, levantándose del suelo tras chocar con un fotógrafo para ganar igual; Armstrong, con su mirada que heló a Ullrich antes de que el tiempo borrara su brillo.

Y más tarde, los nuevos tiempos: Froome, Thomas, Pidcock, cada uno buscando su pedazo de eternidad entre las paredes del Alpe.

Quien sube esta montaña por primera vez comprende que no es solo un puerto: es un viaje interior.

Desde Le Bourg-d’Oisans se ve toda la escalada, una serpiente de 21 curvas que parecen observarte. Subir el Alpe es enfrentarse al mito, sentir el rumor de los años y la respiración del Tour.

Duro, sí.

Pero también hermoso, como toda catedral donde el sufrimiento y la gloria se confunden.

Imagen: A.S.O./Aurélien Vialatte

Continue Reading
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Copyright © 2017 Página propiedad de JoanSeguidor. www.joanseguidor.com y www.elvelodromo.com son propiedad Joanseguidor. Agencia especializada en contenido deportivo, Ciclismo de carretera, BTT Mountain Bike, Gravel o ciclocross y el mundo relacionado con la bicicleta.