Ciclismo
El relato de Vingegaard sobre su caída te deja tocado
Lo que cuenta Vingegaard de su caída deja el ciclismo en segundo término
Aquella tarde el reloj se nos paró a muchos aficionados al ciclismo, un cataclismo tuvo lugar en la Itzulia, lo hablábamos hace unos días y hete aquí el testimonio de uno de los ciclistas más perjudicados, Jonas VIngegaard.
Lo hizo en un programa de la televisión danesa, junto a su esposa, Trine Marie.
Entre los dos cuentan por primera vez el calvario tras ese brutal accidente, apenas tres meses antes del Tour de Francia.
Las lesiones ya las sabéis: siete costillas rotas, fracturas en el esternón, clavícula en pedazos, un dedo roto y ambos pulmones perforados.
“No podía respirar los primeros diez segundos. Luego, cuando logro inhalar, empiezo a toser sangre. Ahí supe que era grave”. Ya en la ambulancia, temía lo peor. Pensaba: “¿Y si me muero aquí mismo? ¿Y si me ahogo en mi propia sangre?” comentó.
Antes del accidente, estaba en plena forma, venía de ganar no, qué digo, de arrasaren O Gran Camiño y Tirreno-Adriatico.
Llegó a la Itzulia en favorito confiado hasta esa etapa.
Durante una bajada a gran velocidad, perdió el control por una carretera en mal estado: “Fue la primera vez que no intenté volver a subirme a la bici tras caer”, admite.
En esos momentos,Trine estaba en Dinamarca, viendo la carrera por televisión con amigos, cuando presenció imágenes escalofriantes del accidente. “Solo podía decir ‘¡mierda, mierda, mierda!’ mientras veía a Jonas tirado, casi inmóvil”. Pasaron 30 minutos eternos antes de que el equipo de Jonas le informara que estaba vivo y consciente.
Muchas veces no dimensionamos las secuelas mentales de una caída grave. La voz entrecortada de Jonas Vingegaard en las entrevistas del Tour de Francia eran la evidencia del proceso vivido hasta llegar allí. Muchos preguntan: ¿temiste no volver a montar en bici? ¿Qué sientes al… https://t.co/QFNLV93zNn
— Laura Meseguer (@Laura_Meseguer) December 29, 2024
Sin dudarlo, tomó un vuelo para estar a su lado.
Al llegar al hospital, Trine encontró al ciclista en cuidados intensivos.
“No lloré en todo el camino, ni siquiera al verlo en la cama”, recuerda.
En cambio, fue Jonas quien lloraba, sintiéndose culpable por el sufrimiento de su familia: “No podía dejar de pensar en lo que habría pasado si no hubiera sobrevivido“.
Pasaron 12 días en el hospital, ocho de ellos en cuidados intensivos.
Le colocaron un drenaje en el pulmón derecho, casi colapsado, y enfrentó semanas de dolor e incertidumbre.
“En un momento pensé: ‘Si sobrevivo a esto, dejo el ciclismo’. Pero luego hablamos y decidimos que debía seguir. Esto sigue siendo mi pasión”
Aun así, la recuperación no fue fácil. Al principio, solo podía pedalear lentamente en una bicicleta estática.
El 16 de abril fue dado de alta y dos meses después, el 29 de junio, estaba en la línea de salida del Tour de Francia.
La historia de Jonas Vingegaard no es solo un testimonio de su fortaleza física, sino también de su determinación y del apoyo incondicional de su familia.
Su esposa Trine lo resume: “Cuando lo vi ahí, pensé: ‘Él sigue aquí. Todo lo demás lo superaremos juntos’”.






Manel
4 de enero, 2025 at 14:03
Brutal.
Ese hombre, casi al borde de la muerte, llegó al Tour, fue segundo y hasta le birlo una etapa al esloveno.
El año anterior, (hablo del 23), Pogacar no llego al 100% al Tour, pero su lesion no tenia nada que ver con lo que sufrio el danes.
No descarteis a Vingegaard para el Tour, aunque es obvio que Pogacar, es el favorito.