Ciclismo
El Europeo tampoco falta en la vitrina de Pogačar
Pogačar quita el europeo de sus asignaturas pendientes
Ya lo ha hecho todo. O casi. Porque si a Tadej Pogačar le quedaba una espinita clavada en su lista de pendientes, era el Europeo.
Ese maillot blanco con estrellas azules que había omitido entre tanto arcoíris, rosa y amarillo.
Pero 2025 ha sido el año en que el esloveno ha decidido dejar de tenerlo entre asignaturas pendientes.
Primero el Mundial en Kigali, con aquella locura de 66 kilómetros en solitario, y ahora el Europeo en Drôme-Ardèche, donde volvió a hacer de las suyas… y a lo grande.
Setenta y cinco kilómetros antes de meta, cuando otros aún calculaban geles y relevos, el esloveno se levantó del sillín y se fue.
Así, sin mirar atrás. Serge Pauwels, el seleccionador belga, avisó: “si lo intenta tan pronto, acabará mal”.
Pues no. Acabó como siempre: solo, volando, levantando los brazos con una mezcla de furia y sonrisa, tachando de su lista otro título que le faltaba.
Lo de la Amstel Gold Race pasó y pasó una vez.
Remco Evenepoel, otra vez el eterno rival y compañero generacional, fue el primero en reaccionar.
Tiró, miró, pidió ayuda… pero nadie se atrevió a seguir al esloveno.
Al final, Remco salvó la plata a 31 segundos, otro día más resignado ante el ciclismo de otro planeta.
El joven francés Paul Seixas, apenas 19 años, completó el podio a casi cuatro minutos, celebrando su propio pequeño milagro.
Mientras tanto, Pogačar ya pensaba en qué hacer con tanto maillot: Mundial, Europeo, Giro, Tour…
Una colección que empieza a parecer un museo. Lo suyo ya no es ganar, es reescribir la historia en tiempo real.
En Guilherand-Granges, aquel ataque lejano no fue un arrebato: fue una firma.
Un recordatorio de que Pogačar, cuando tiene una cita pendiente, la cumple con espectáculo.
Y ahora, por fin, el Europeo también lleva su nombre.
Imagen: FB UEC







