Ciclismo
Caída en la Itzulia: Cuando entendamos que el ciclismo es peligroso…
La caída en la Itzulia condiciona la temporada de mucha gente buena
¿Qué queréis que os diga? La caída de esta tarde de jueves en Itzulia no me ha parecido culpa de la organización.
Que la carrera pasa por mil escenarios y otras tantas circunstancias debería ser sabido y descontado por todos, en tiempos en los que los accidentes en la carretera parece que los sufrimos más, quizá por la sobreexposición a la que nos sometemos.
El ciclismo es peligro por definición, y no sólo entre pros que bajan a esas velocidades, cualquiera de nosotros cuando monta la flaca piensa “que vuelva entero”.
Es así, no hay vuelta de hoja, la bicicleta, el ciclismo es euforia y depresión separadas por escasos segundos, los que pasan de tocar el cielo, a pesar el suelo.
Aceptar eso debería ser la norma cero, antes de ponerse a ver cualquier carrera.
La caída de la Itzulia pudo ser evitable, claro que sí, como todas las caídas del mundo mundial, sólo que la organización no puede blindar cientos de kilómetros y aislarlos del peligro.
Lo que pasó en esa maldita curva sucedió por mil circunstancias, entre otras, como dice Pello Bilbao, por que el listón entre los corredores y equipos se ha puesto a un nivel inasumible, muchas veces, de riesgo.
Esa bajada era la antesala del final de etapa, todos querían estar delante, todos deprisa, todos haciéndose hueco hasta que… la carretera vira inesperadamente a la derecha sobre un firme botoso.
Luego, la hecatombe y la desgracia de personas destrozadas por dentro y por fuera para una temporada.
Aunque suene a tópico, nunca antes se ha demostrado tan nítidamente que el Tour se juega desde mucho antes de arrancar.
Estamos a dos meses y medio que Florencia dé inicio a la carrera y tres de sus grandes nombres sufren un terrible contratiempo, en especial Jonas Vingegaard, un ciclista que destaca por su habilidad por esquivar estas situaciones, pero que esta vez se ha comido lo peor.
Pero no quiero dejar de acordarme de Jay Vine y Steff Cras, cuyas heridas han sido horribles.
Ahora mismo, empieza la otra carrera para el mentado Vingegaard, Remco Evenepoel y Primoz Roglic, nadie dijo que fuera fácil, por eso cuanto antes aceptemos que esta desgracia forma parte del deporte más bello, antes seremos más clarividentes para tomar decisiones correctas y acercarnos más a lo que dice Pello Bilbao y no a los giros imposibles que pretenden que Arenberg sea menos peligroso.
Imagen: FB Itzulia Basque Country




Manel Balasch
5 de abril, 2024 at 8:55
Lo que dijo Peio es cierto, pero también es cierto que la organización busca circuitos que invitan a caidas, con subidas y bajadas constantes, en un territorio donde la lluvia es lo más normal. No estaba bien señalizado el peligro de esa curva, de hecho uno de los fugados se salió de la curva…
Yo es que no participaría en la Itzulia, porque es una carrera peligrosa, por la climatología y los constantes subes y bajas. Y caerte es una lotería.
También reconozco que el pinganillo y el modo de correr actual, también influyen en las caidas.
Eso si, los paisajes son impresionantes.