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Bramati, Evenepoel y los conspiranoicos
Lo que Bramati le coge a Evenepoel alimenta las conspiraciones más lúbricas
¿Qué le quita Davide Bramati del bolsillo trasero a un Remco Evenepoel doliente bajo ese puente de Lombardía?
Es la pregunta que rula por la red, desde Italia, a franceses, americanos y, cómo no, a este lado de los Pirineos.
El ciclismo en el huerto de las conspiraciones, que si llevaba algo prohibido, desde el “chute” final, no sé para qué habrá controles en meta, a un modem para un seguimiento “personalizado” y prohibido por la UCI.
El ciclismo en su trampa de siempre, y hablamos del mejor equipo del mundo
Corredores que cambian de equipo y dejan de rendir aunque la mayor parte del tiempo siguen entrenando por su cuenta. Son cosas del ciclismo que muchos no quieren ver, un enigma total. O no tanto https://t.co/GCZYucPVrR
— riki_kampru (@riki_kampru) August 26, 2020
¿Qué le saca del bolsillo?
Bramati dice que “la verdad” no se acuerda, que en esos momentos de alto voltaje podría ser cualquier cosa, momentos intensidad en los que no vacila ir al bolsillo y sacar algo blanco.
Vagas explicaciones sobre algo blanco, irreconocible, para qué nos vamos a engañar, que disparan rumores, teorías y conspiraciones,
Lo que le faltaba al ciclismo, a este ciclismo del postconfinamiento que nada en aguas aparentemente tranquilas, con gente siempre cuestionando todo, pero con la “mejor imagen” de siempre.
El problema es que esto es la pescadilla que se muerde la cola, hay tanto que interpretar que cualquier gesto enerva el ambiente.
Y claro, la opacidad no es la mejor receta, la que aplica Bramati.
Aunque llegados a este punto entristece tener cada poco episodios de este estilo, que si el ciclista se cae y la rueda sigue girando, que si Froome va con motorcillo en el Ventoux, que si Cancellara también.
Alimentar la duda es sencillo, se prende una cerilla y el bosque se inunda en llamas, nada mejor que levantar la liebre, que poner en cuestión.
No sé quién ha sido el primero que señaló el gesto de Bramati, quién sembró la duda, eso es sencillo, buscarle una explicación, mojarse, indagar, eso no se lleva, es cansando y omite el click fácil.
No comulgamos con las evasivas de Bramati, quizá caiga en el olvido, quizá el futuro le emplace en una similar y le recuerden esto, mientras tanto a hacer leña del gesto y las vagas explicaciones, pero comulgamos menos con los sembradores de dudas, sospechas e insinuaciones, personas que no sé qué cojones hacen bien ciclismo, pues sólo ven la paja en ojo ajeno.
Hace tiempo, mucho tiempo que lo decimos, recuerdo aquella famosa etapa de la Pierre de Saint Martin, Tour de 2015, y lo que escribimos, si todo es tan lúgubre, tan opaco, tan nauseabundo ¿por qué seguir viendo un deporte que es eso un espejismo, un espectáculo y a veces hasta un divertimento?
Si algo le sobra al ciclismo son las teorías de la conspiración si no van con pruebas fundadas, aunque para eso hay profesionales que fallan diariamente…



