Ciclismo antiguo
Aprica, Indurain y Pantani en la mejor etapa de nuestras vidas
Aquella jornada de Aprica lanzó a Pantani y estrelló las opciones de Indurain en su tercer Giro
Estos días estoy oyendo y leyendo mucho de Pantani, mucho ese ciclista que, como dije hace pocos días, nos hizo sentir cosas que pocos nos transmitieron sensaciones que tuvieron un kilómetro cero, aquella etapa con Indurain en Aprica.
Lo que sucede con Pantani es esotérico, algo que escapa a la razón, una cosa loca.
Su final lo conocemos y el nudo de su vida estuvo vinculado al dopaje, pero se le perdona, se mira para otro lado, su magia lo puede todo y creedme lo he oído de viva voz de gente su su entorno, de romagnolos, gente que no lo admira lo idolatra.
Todo al punto que la segunda etapa de este Tour de Francia, la que va de Cesenatico a Bolonia será la “etapa Marco Pantani”.
Y todos lo entienden y justifican, lo aplauden.
Claro que fue tan fuerte lo que nos hicieron sentir aquella tarde el mentado Pantani, con Indurain camino de Aprica, que flota sobre todo lo demás.
Permitidme recordarlo: Todo pasó un 5 de junio
El Giro de 1994 caminaba por la bota con el orden establecido en entredicho.
Un rubio, un ruso, llamado Eugeny Berzin dominaba la prueba desde sus capítulos iniciales. Golpe en Campitello Matese y golpe en la crono llana de Follonica.
Indurain, Miguel Indurain batido en un test en solitario. Alarma.
Las cosas podían volver a su sitio en una etapa que atravesaba el cogollo de los Dolomitas, de Merano, en donde el día anterior había ganado en solitario un ciclista joven pero calvo, Marco Pantani, a Aprica. Por medio tres colosos, de más a menos altitud.
Primero el Stelvio, entre pareces heladas e incipiente bruma sin más novedad que el desgaste invisible de los héores.
Luego en el Mortirolo, palabras mayores, estallaría todo.
Desde la base arrancaba Marco Pantani, el chico calvo del día anterior, el jovenzuelo que amenazaba con eclipsar a Claudio Chiapucci.
Con Pantani se fueron Armand De Las Cuevas, el boxeador frustrado, y Berzin, saltarín, rubio, maglia rosa.
Indurain, quieto atrás.
Pasan penosamente los metros, y el ritmo de Pantani es un rodillo.
Caía De las Cuevas, Indurain le superaba por detrás.
Cae Berzin, el yunke navarro le cazaría, lo maduraría y lo dejaría antes de la cima.
En el descenso Indurain va camino de encarrilar su tercer Giro, cogía a Pantani haciendo frente común, con Nelson “Cacaíto” Rodriguez como testigo de todo aquello. Quedaba la tercera subida, la más sencilla, un trámite llamado Valico di Santa Cristina antes de Aprica.
Pero el trámite se atragantó. Pantani arranca e Indurain se derrumbaba, muerto, maltrecho y seco.
La ventaja que le ponía en disposición de ganar el Giro se esfumaría.
Qué día aquel.




