Ciclismo antiguo
Eugeni Berzin, el prodigio que no fue
Pocos reinados más efímeros que el de Eugeni Berzin
Nunca fueron tan gráficas mis queridas stats del PCS como en el caso de Eugeni Berzin en eu ranking.
Llegó a ser el tercer mejor ciclista del mundo hace justo treinta años y de ahí siempre peor hasta desaparecer.
El otro día tuvimos una curiosa charleta sobre Eugeni Berzin y lo pequeño que fue su reinado, que lo fue.
Que le quiten lo bailado. Vencer a Miguelón…..más el año 95 hasta mayo.
— Iban Diez (@ibandiez11) December 14, 2023
Cierto es que el año 1994 es de los mejores que recuerdo y en especial la irrupción más bestia en mucho tiempo sólo equiparable a la Ullrich, Pogacar y algún otro, muy concreto.
Con sólo un año en el máximo nivel, incrustado en aquella Gewiss que era una farmaciola ambulante, asaltó las mejores carreras ante los mejores del momento.
Le limpió una Lieja a Rominger y un Giro a Indurain, así como quien no quiere la cosa
De cero a cien en unas semanas, lo suyo fue llegar y besar el santo.
Lo hacía todo bien, tenía un fondo impropio en un ciclista de 23 años a punto de los 24, era osado, tenía bemoles de agarrar la carrera y hacerte el lío, pero era sobretodo era completo, muy completo.
Matador contra el reloj, no desentonaba en la montaña.
Hizo una gestión magistral de aquella famosa etapa del Mortirolo con Pantani e Indurain desmelenados en su acoso y derribo al rosa.
Cuando parecía que todo iba en su contra, tras haberse precipitado en la pared del Mortirolo queriendo jugar al juego de Pantani, se rehizo camino de Aprica, arrastrando un pesado grupo de hienas a sus espaldas y salvando el Giro que acabó en su palmarés.
¿Qué hará este chico cuando madure un poco más?
Pues nada más, envejeció mal, al año siguiente ya estuvo lejos de Rominger en el mismo Giro, muy al avenido con Ugrumov, ambos en el Gewiss, y anunciando un declive que tuvo un breve destelló en el Tour 96 cuando salió de líder de la cronoescalada de Val d´Isere.
El mismo Berzin que había rivalizado con los mejores del mundo emprendió un camino cuesta abajo y sin frenos hasta verle en el Movilbetta completamente perdido en las carreras que acaba, si las finalizaba.
Supimos de él siendo vendedor de coches en Italia años después con unas cuantas tallas más.
Ese fue el Eugeni Berzin ciclista, talento abrumador, permanencia inexistente, símbolo de una época que sí está cargada de mitos y leyendas pero también de muchas certidumbres de que en esa época el agua era muy poco clara.
Imagen: Jot Down





