Ciclismo
Alaphilippe en el Giro: Una victoria que vale por varias
El triunfo de Alaphilippe en el Giro es un merecido premio a la persistencia
Hay una cosa que tienen muy clara en Italia, cuando alguien gana una carrera grande, cuando es campeón del mundo, primero en el Tour o similar, es un campeón eterno, para siempre.
Recuerdo con especial celo cuando corrió el Giro Samuel Sánchez, año 2013, el último de Euskaltel, y las veces que en la publicidad previa de la carrera recordaron que había sido campeón olímpico.
Es etiqueta no la pierden nunca en el país donde el recuerdo de Coppi, Bartali, Magni y cia sigue muy vivo, vivísimo.
Claro que si se acuerdan de esos de hace más de medio siglo, cómo no celebrar que Julian Alaphilippe ha cerrado el circulo en el Giro con una etapa en las tres grandes.
Ha sido realmente excepcional y merecido
El francés no había logrado abrir su cuenta en la corsa rosa y eso que quedó cerca, en especial el gran día que ganó Pelayo.
La felicitación del galo al astur, una vez cruzada la meta, habló de un carisma que no se queda sólo en lo que hace en carretera.
Un carisma y clase que, como hemos visto, siguen intactos
Julian Alaphilippe ha ganado un etapón del Giro que ha alegrado a una amplia mayoría.
Sí, ya sé, siempre habrá quién diga que es amanerado, que gesticula, que es un poco “payaso”, pero en esencia es un ciclista de época, un ciclistazo con un palmarés enorme al que esta victoria le sabe por varias.
Alaphilippe en el Giro vuelve al primer escalón, del que fue apeado por caídas, lesiones y no sé si por relajarse en los entrenamientos y darse a la buena vida, cosa tan humana que no creo nunca mereciera las impresentables críticas de su mánager.
Hoy seguro que muchos le preguntarán por Lefevere pero él no creo que responda, lo ha hecho en la carretera, donde mejor sabe hacerlo.
Me ha parecido una victoria soberbia, el tercer o cuarto intento para ganar una etapa, y “sólo” llevamos media carrera.
Italia se le da bien a Julian Alaphilippe, Strade, San Remo, etapa en Tirreno ante los velocistas y ahora esta etapa en el Giro.
Gloria a los campeones eternos, a los que lucen el irisado en la manga y lo honran, con cabalgadas de 130 kilómetros que saben llevar hasta la misma línea de meta.




