Ciclismo
Nunca paséis por alto el Van der Poel del Tour
Esperamos lo mejor, no sé por qué, de Van der Poel en este Tour
Le preguntábamos en el podcast a Kike por Mathieu van der Poel y qué haría en el Tour.
No era optimista, a la vista del pico de forma que trae de las clásicas y la dificultad de repetirlo en julio.
Yo me agarro, por eso, al Van der Poel del Dauphiné —siempre Dauphiné— para pensar que puede prolongar el genio que saca de la lámpara de vez en cuando.
Quiero pensar en el Mathieu van der Poel de 2021, de aquel Tour —el segundo de Pogacar, el primero que disputó contra Vingegaard— en el que el neerlandés se fue por aquello del MTB en Tokio 2020, pero lo poco que compitió cundió.
Amarillo varios días, la victoria en la segunda etapa y el “jornadón” del séptimo día, llevando de culo al mismísimo UAE durante más de 200 kilómetros.
Su contribución fue proporcionalmente inversa a su presencia física en la carrera.
Tomemos ese Van der Poel para este Tour y no el de las ediciones más recientes, en las que se declaró en “huelga funcionarial”, haciendo lo justo.
Y poco más.
Es cierto que Van der Poel queda supeditado en esta carrera a su némesis, Jasper Philipsen. Ambos, en comunión, se han mostrado como una máquina de darle triunfos al Alpecin, aunque todos sabemos que, por mucho que nos guste Jasper, si vemos brillar a Mathieu, es otra cosa.
La opción de prepararle sprints no está reñida con buscar la fortuna y salir del tedio que, como a Sagan, a veces le provocan algunas etapas del Tour y de cualquier carrera de carretera.
Mathieu van der Poel sabe que lo que logre aquí multiplica, por mucho, lo que consiga en cualquier otro escenario, incluidas San Remo, Flandes y Roubaix.
Espero que lo tenga presente: es el nieto de Poupou, es ya una leyenda como su abuelo, y todo lo que nos regale será bienvenido.
Imagen: A.S.O.







