Ciclismo
Vuelta: La estupidez de Lennert Van Eetvelt
La celebraciones precipitadas son malas, Van Eetvelt ya lo sabe
Es curioso porque esta historia nos suena, se repite, no de forma periódica, pero sí persistente en el tiempo, pasan los meses y pam, volvemos a la casilla de salida, un ciclista, dígase Lennet Van Eetvelt, celebrado una victoria antes de cruzar la línea de meta, en este caso, de una etapa de la Vuelta a España.
El mocetón no olvidará Pico Villuercas ni la visión de Primoz Roglic adelantándole por la izquierda.
Una versión contemporánea de un clásico en ciclismo.
Lennart Van Eetvelt había llegado vivo al durísimo tramo final de Villuercas tras un ritmo infernal que dejó otros nombres importantes de la Vuelta en el camino.
Nadar y nadar, para morir en la orilla.
Una estupidez, no lo digo yo, lo dijo él mismo al cruzar la línea de meta.
“Ha sido estúpido” concluyó atenazado por la remontada de Primoz Roglic, imbatible en estas llegadas hasta cuando no está óptimo.
Dice el belga que no le sintió llegar.
Lennart Van Eetvelt es uno de los mejores talentos que el Lotto tiene en cartera.
Ya conoce la Vuelta, el año pasado fue tercero en Belagua, el día que Remco se escapó con Romain Bardet.
La suya es una proyección silenciosa, que no necesita del estruendo de otras figuras que surgen desde jóvenes y gaan pronto.
En febrero ganó un UAE Tour descafeinado por la participación pero que se produce en el World Tour.
Que hubieran venido otros y lograran ganar.
Lennart Van Eetvelt ha estado a punto de darle al Lotto su etapa en la Vuelta como Victor Campenaerts la consiguió en el Tour.
Es increíble lo mucho que trabajan estos equipos, los más modestos, para lograr un resultado así como para dejarlo escapar con una celebración precipitadamente errónea.
Como cuando Tobias Halland Johannenssen perdió aquella carrera a inicios del año.
El Uno X, uno de los equipos más competitivos de la clase pequeña del pelotón, se quedó a las puertas de ganar ante no pocos World Tour por una celebración precipitada.
Lenny Martínez le birló el triunfo bajo el arco, en un final similar al de Villuercas.
La rabia que deben dar estas situaciones debe ser indescriptible, la frustración y ganas de llorar deben ser horribles.
Al menos el belga de 23 años dice estar bien para la general y ya lo creo que está.
Llegar tan adelante en una etapa así exige una forma tan fina que otra apreciación sobra, ahora a tenerle muy en cuenta para lo que pueda hacer en la general.
Imagen: Unipublic/Sprint Cycling





