Ciclistas
La Vuelta siempre trata bien a Roglic
La victoria en Villuercas de Roglic aumenta el romance con la Vuelta
Esto es como hace dos años, cuando Primoz Roglic llegó con todas las dudas a la Vuelta, maltratado por el Tour, y a las primeras de cambio, ganó en la primera etapa en España.
Entonces la carrera había debutado en Utrech y entraba en España por La Guardia.
Esta vez, se estrenó hace un par de días en Lisboa y el acceso a España fue por Extremadura, por la bella zona de Villuercas, en cuya sombra se asienta una de las grandes joyas del mudéjar, el Monaesterio de Gualupe.
Hay cosas en el ciclismo que no ofrecen explicación sencilla, siendo incluso tan perfectas como la suma de uno más uno.
Primoz Roglic no encuentra problemas en la Vuelta, casi nunca, mejor dicho.
Ya lidera la general, como hace muchas veces, casi sin querer ni buscarlo.
Pero lo quiere y lo busca, cuando en la subida a Villuercas, el grupo se quedaba sin gente, Roglic aguantaba en el tren de la Vuelta para dar cuenta de un tan excelente como inexperto Lennert Van Eetvelt.
¿A quién se le ocurre celebrar con Roglic a rueda?
Con Roglic a tu estela y en la Vuelta Ciclista a España.
Desde que debutara aquí hace cinco años, Roglic ha sido todo en esta carrera, ganador tres veces, dominador en todas las circunstancias.
Va camino de ser el mejor de la historia de una prueba en la que encuentra el resultado que le niega el Tour.
Ya van varias veces que Roglic llega a la Vuelta rebotado del Tour y que la suerte le sonríe desde el inicio.
Sólo una vez le negó el pan, aquella tarde creo que en Comares, hace dos años, cuando empezaba a amenazar el liderato de Evenepoel y su roce con Fred Wright en la recta final le dejó en el suelo roto y fuera de la carrera.
Ese momento se podría describir como la gran excepción de Roglic en la Vuelta, un win win mutuo, como cuando los tiempos de Rominger.
Los dos se necesitan y se entienden, corredor y carrera, lo suyo surge solo.
Imagen: Unipublic/Sprint Cycling





