Ciclismo
Tour y sterrato, sin discusión
No creo que el sterrato ofrezca discusión sobre su entrada en el Tour
Pequeños caminos estrechos y largos, entre viñedos, usuales para los agricultores del lugar, peligrosos, lo justo, pero excelentes para crear el escenario y ambiente polvoriento y denso que pone el punto de épica y leyenda a toda jornada de sterrato, sea en el Giro o en el Tour.
La jornada fue excepcional, perfecta en todos los sentidos, con grupúsculos de ciclistas pedaleando como zombies persiguiéndose hasta la misma línea de meta.
Varias notas sobre las cuatro horas largas de etapa.
La primera, la más obvia, lo visto, una carrera a fuego desde la misma salida, con grupos de gente de mucha calidad tomando metros y los favoritos tentando la suerte desde lejos.
No sé qué será de esta generación, pero es un lote de maravillosos tronados que no miran la distancia que resta hasta meta para prender la mecha.
Cierto es que Pogacar se fue destacado a los puntos, pero alrededor estuvo rodeado de un Visma achicando agua para que Vingegaard siga vivo, con pinzas, pero que siga vivo.
En el plan de la organización figuraba esta hoja de ruta, que pasara de todo sin que sucediera nada en esencia.
Y eso vimos, movimientos, arriba y abajo, de derecha a izquierda, pero la general sigue ahí, intacta, como salió de la misma contrarreloj del viernes.
Y eso que Roglic caminó por la cuerda floja más de una vez, Ayuso y Carlos Rodríguez estuvieron persiguiendo toda la jornada y Evenepoel lo probó para luego ir a remolque.
El palizón se lo llevan todos, Pogacar, también, con sus ataques y su eterna ambición, esta vez insuficiente para meter metros.
Ha sido una locura.
Claro que cuando los capos del Tour corren así en el sterrato, ponen presión sobre los de adelante y los que iban escapados no eran unos cualquiera.
Fue una carrera a fuego, entre favoritos y aspirantes al triunfo parcial y en este grupito los Movistar hicieron casi todo lo que hay que hacer para unirse al pelotón de equipos pequeños que ya han ganado en este Tour.
Anthony Turgis ha ganado un etapón encontrando el premio a una trayectoria llena de buenas plazas en grandes clásicas de adoquines y primavera y sobreviviendo un torrente de ciclismo y espectáculo.
Qué pena Aranburu, qué pena Stuyven, vaya etapa Javier Romo, el Tour tiene que premiar a los valientes.
Imagen: A.S.O./Charly Lopez





Rafa
8 de julio, 2024 at 15:42
Pues creo que se puede hacer un recorrido parecido sin sterrato. Este aumenta el riesgo de pinchazos y caída, no le veo la gracia.