Ciclismo
4 motivos para un Giro excelente
El Giro 2025 salva la carrera de unas ediciones muy mejorables
Las sensaciones sobre lo que podía ser el Giro 2025 se dispararon hace poco más de dos semanas, cuando la etapa del sterrato, 48 horas después de la victoria de Juan Ayuso en alto, destapando lo que iba a ser el gran avispero de la carrera, el UAE y la gestión de sus estrellas.
En este recorrido hemos querido reunir cuatro motivos para cincelar un Giro 2025 que ha sido magnífico…
1. Una igualdad orgánica y emocionante
Este Giro ha mantenido la emoción hasta el final gracias a una igualdad auténtica entre los favoritos.
No ha sido una paridad forzada, sino el resultado natural del rendimiento de los corredores. La clasificación ha estado muy apretada durante toda la carrera, con varios ciclistas al acecho del podio.
Cada día ofrecía algo distinto: cortes, caídas, decisiones tácticas… todo influía y nadie podía relajarse.
Esa tensión constante ha sido clave para el espectáculo.
2. Ausencia de un dominador claro
A diferencia de ediciones anteriores, no hubo un patrón que impusiera su ley desde el inicio. Eso permitió que la carrera permaneciera abierta durante tres semanas, sin una narrativa predecible.
Lejos de lo que ocurrió el año pasado —cuando un favorito se despegó pronto y aplastó el suspense—, esta vez todo se decidió al final.
Eso recupera la esencia de ediciones legendarias como las de 2016 (con la remontada de Nibali) o 2018 (con el ataque inolvidable de Froome).
3. Un recorrido que mantuvo la tensión
Aunque la segunda semana fue más floja, el diseño del recorrido —especialmente la colocación de la contrarreloj al inicio de esa segunda parte— obligó a los favoritos a moverse en la montaña.
La última semana fue decisiva: exprimió a los aspirantes y provocó que las diferencias aparecieran justo en el momento clave.
La carrera se cocinó a fuego lento y explotó al final, fruta madura que cae por su propio peso.
4. La carrera de la última oportunidad
Este Giro también tuvo un componente humano muy emotivo: fue una oportunidad para ciclistas que quizá disputaban su última gran vuelta con aspiraciones.
El podio reflejó esa mezcla de experiencia y resistencia, con nombres como Simon Yates, Richard Carapaz o incluso Mikel Landa, Primož Roglič o Egan Bernal, que llegaban con distintas motivaciones pero todos buscando dejar una última gran huella.
Algunos lo lograron más que otros, pero todos contribuyeron al relato bruto de esta edición.








Francisco Martín
2 de junio, 2025 at 16:17
Vista la etapa de siena y alguna otra llegada como la de Eslovenia, pienso que habría aún más emoción añadiendo tramos con tachuelas o con animales que invadan la calzada. Un giro cuyo resultado ha dependido de caídas propiciadas por el recorrido está absolutamente manipulado. Un saludo
Iban Vega
4 de junio, 2025 at 7:07
Cómo se manipula una carrera a través de un recorrido que es el mismo para todos???