Ciclismo
Zúrich: ¿Por qué fue el perfecto escenario para el mundial de ciclismo?
Cuando el mundial de ciclismo es en el centro de Europa resulta espectacular
Este artículo no quiere resucitar eso de que Europa, la vieja Europa, es la cuna del ciclismo, que aquí está el kilómetro cero y esas cosas, no, no pretende eso, pero sí quiere poner en valor lo visto en el Mundial de ciclismo del pasado domingo y en lo que se nos transmite.
Desde hace más de 30 años que vengo viendo mundiales como para pensar que cuando la localización se sitúa en un emplazamiento como Zúrich va a ser un éxito, casi seguro.
Está en medio, principalmente del meollo de las grandes aficiones, Suiza está cerca de Francia, Italia, Alemania e incluso relativamente a tiro de los Países Bajos y Bélgica, aficiones que no tienen pereza en moverse.
El crisol de banderas, colores y pintadas es brutal, ello con la tradicional publicidad del Mundial de ciclismo, que si Mapei, que si Tissot.
Luego está el paisaje, en un incipiente otoño que en Zúrich fue remojado a más no poder, sobretodo en las carreras más jóvenes.
Las carreteras ratoneras, giros, trazados bien complicados que visualmente invitan a quedarse y tácticamente son un dolor para los corredores.
Eso es el ciclismo en lugares como Zúrich, el domingo, pero también Lovaina, Imona o incluso, yéndome lejos, el inolvidable de Florencia, aquellos de Verona y Freire y los de frontera en Medrisio y Varese.
En el camino hemos tenido ediciones a deshoras como las de Australia que ganan Thor Hushovd y Remco Evenepoel o el engendro de Qatar donde lo único relevante fue el destrozo que el viento le hizo al pelotón.
Esto no es un mensaje que quiera desplazar otras sedes y lugares, el noruego tuvo su atractivo, sobretodo en el final de la crono que gana Dumoulin, y el de Richmond de Sagan tuvo toque europeo, como el de Glasgow el año pasado.
Otro que fue la bomba, por ubicación fue el de Innsbruck, que además pasaba hasta por debajo del tejadillo de oro.
En fin, que sitios como Zúrich son esos lugares en los que el ciclismo luce y donde una gesta como la de Pogacar resulta un poco más mágica, si cabe.
Imagen: FB UCI






Adrián
3 de octubre, 2024 at 15:03
De perfecto nada. Una semana que pervivirá en la infamia. Después de la cadena de negligencias acontecidas en la muerte de Muriel Furrer