Ciclismo
Vuelta: Hazallanas en el jucio de Ben O´Connor
Tras Cazorla, O´Connor debería contener la sangría en Hazallanas
Ser maillot rojo de la Vuelta a España es una alta responsabilidad que te quita el sueño, suspiras por él y al mismo tiempo te deja vacío, una sensación circular que está empezando a conocer Ben O´Connor en primera persona y que pasa por una siguiente y dolorosa estación, la subida a Hazallanas.
No sé si os acordaréis de ella, aquí estuvieron por primera y última vez, creo, hace once años causándonos una impresión de dureza singular.
En aquella Vuelta, Hazallanas fue clave para la victoria final de Chris Horner y en esta ocasión llega para sentenciar a favor o a peor la suerte de Ben O´Connor.
Si la de Cazorla va a ser una de las mejores etapas de la Vuelta, ésta es , sin duda, una de las jornadas mejor tiradas de las tres semanas.
Dureza concentrada entre el Puche y la doble subida a Hazallanas para poner una prueba total al líder.
A pocas horas de la criba, las sensaciones de Ben O´Connor son encontradas.
Sigue con una renta muy maja, pero venida a menos de forma rápida, quizá demasiado, en Cazorla.
O´Connor se vio bien de inicio, pero Roglic le sacó de punto, literalmente, y que te haga eso un triple ganador de la Vuelta debe causar canguelo.
Cinco minutos fueron un arma de doble filo, es un colchón notable, grueso y cómodo, pero ver que a las primeras de cambio se esfuma uno es complicado de asimilar en este contexto de guerra de nervios que rodea estas cosas.
A priori, Primoz Roglic, quien va a tener que solucionar él en primera persona el desaguisado de su equipo, le puede meter más tiempo, pero también es cierto que no hay muchos más que le puedan quitar el sueño.
Veremos qué hace Enric Mas, se se suma a la fiesta desde la cabeza de carrera o si sigue mirando para atrás a los cinco segundos de entrar al relevo.
Mikel Landa, Mattias Skjelmose, Antonio Tiberi y, si me apuras, Carlos Rodríguez son las principales amenazas, toda vez que los UAE se han descolgado, por diferentes motivos, los Visma se lo podrían jugar a una genialidad de Kuss y el resto parecen a una eternidad.
Así está la Vuelta 24 y así esperamos que siga, con jornadas como la de Cazorla, días de esos en los que el ciclismo se convierte, sin discusión, en el deporte más bello del mundo.
Imagen: Unipublic/Sprint Cycling Agency





