Ciclismo
La Vuelta más loca que recuerdo
La falta de dominador individual y colectivo nos deja una Vuelta preciosa
Cuando empezó la Vuelta echamos de menos ciertos nombres, acostumbrados sobretodo a grandes estrellas y mejores bloques, sin embargo, emergió entonces una lectura que creo estamos viendo cumplida en su extensión.
La Vuelta 2024 carece de patrón, de un hombre fuerte y de un equipo “aniquilador” que cierre el grifo a la emoción e incertidumbre.
No sé si es la temporada, las planificaciones o las circunstancias, pero no hay fuerza en los grandes equipos, no la suficiente como para disuadir e intimidar.
Con esto sucede que la carrera se vuelve impredecible y al mismo tiempo espectacular.
Lo vimos con Ben O´Connor el jueves, ayer en Cazorla más de lo mismo y hoy en las montañas que rodean Granada, dos tazas.
La Vuelta camina loca, en un filo en el que cualquier predicción puede saltar por los aires.
La etapa de Granada la teníamos marcada de inicio y más tras lo de Cazorla.
Más de 4500 metros de desnivel con el coloso de Hazallanas por partida doble y la necesidad de amar el taco.
Echábamos, a inicio del día, de menos nombres capaces de inquietar a Ben O´Connor, más allá de los evidentes de Roglic y Enric Mas.
Una sensación acuciada por el abandono de Joao Almeida, otra baja más entre los grandes nombres.
Pues bien, la montaña granadina ha metido dos nuevos nombres en la ecuación.
Adam Yates ha ejecutado a la perfección la “rabieta” de UAE, a quienes la carrera no estaba sonriendo.
Armaron una fuga de largo radio con Jay Vine y Marc Soler lanzando al inglés que sencillamente ha volado en el durísimo terreno propuesto.
Luego estuvo Richard Carapaz, lanzando el grupo de contraataque, y entrando en la general tras una larguísima travesía en solitario, siempre persiguiendo.
Y mientras estos nombres se subían al carrusel en marcha de la Vuelta, los primeros de la general prosiguieron con las cuitas de Cazorla.
El líder Ben O´Connor no prolongó el flaqueo de ayer y se creció ante los titubeos de Primoz Roglic, quien siempre tiene esos momentos tontos que le suceden tras grandes victorias.
Lo del australiano ya no sólo es en lo individual, su equipo está presto para defender el rojo.
Enric Mas, por su parte, se significa como el ciclista más fuerte de entre los mejores en la general.
Eso vimos con nitidez en Hazallanas, que se lo crea es el siguiente paso.
La Vuelta acaba su primera semana con sensaciones fuertes y dejándonos con ganas de más, un premio de carrera en la que la igualdad es patente y las ganas de brillar se perciben.
Muchos de estos ciclistas saben que si concurren con los más grandes no tienen nada que hacer, por eso les vemos con ese hambre y con esas ganas de agarrar una oportunidad que cuesta horrores tener.
Imagen: Unipublic @sprintcycling




