Ciclismo
Este Flandes no es el que esperaban en Visma
De equipo hegemónico a verlas venir, eso parece Flandes para el Visma
Con dos meses y medio de temporada consumidos, la temporada ya le ha dado por todos los lados a Visma, desde ganar a pares, como Tirreno y París-Niza, el mismo día, a presentarse en uno de sus “peaks” del año, el Tour de Flandes con un equipo potente, pero lejos del hegemónico que estaban construyendo.
De hecho, los derroteros de la primavera han desplazado la atención del Visma al Lidl-Trek, sobretodo después del finde pasado, aunque a los del súper la mala suerte también les ha golpeado, pero bien: La baja de un Jasper Stuyven de dulce seguro que condicionará el planteamiento.
Pero volvamos a Visma y lo que se ha encontrado en Flandes, incluso con lo que se encontraron el año pasado.
Decir que cierta mala suerte les persigue sería mentir, aunque tampoco la verdad resultaría completa.
En un siete con Benoot, Van Baarle, Van Hooydonck, Van Aert, Laporte… nadie pudo estar delante al final ni con Pogacar ni Van der Poel en los momentos importantes.
Pero ya no sólo eso, ya no sólo Van Aert, es que ni siquiera cualquiera de los otros.
En una pizarra ideal, todos imaginamos a los Visma anticipando y limpiando el camino a su teórico líder, algo así como lo harían los Quick Step en sus años buenos.
Lo que consiguieron los azules algunos años fue tan bueno que hasta pareció sencillo, pero imitarlo no lo es.
Visma el año pasado, cuando era Jumbo, arrancó perfecto, pero en las “majors” no tuvo suficiente, y lo mismo parece que puede suceder en este Flandes, con el equipo más diezmado.
Y es que en las grandes clásicas uno de los grandes duelos siempre son en clave de colectivo frente a individualidad, cosa que esta vez no sé si veremos.
Matteo Jorgenson se ha ganado bien los galones, y no va a estar mal rodeado, siempre y cuando un cilcista que me encanta como Dylan Van Baarle se active como hacía en tiempos de Ineos, cuando Tiesj Benoot tenga, por fin, una carrera redonda y algún otro logre anticipar con peligro.
Aunque no os extrañe que todo esto quede en nada, y por fin a los Visma las grandes clásicas les acaben sonriendo.




