Ciclismo
Tour: El nunca bien valorado Jonas Vingegaard
Vingegaard ha perdido la rueda de Pogacar en el Tour, pero esto no quedará así
Diréis lo que queráis, Pogacar le ha abierto un hueco insalvable, le ha perdido la estela, pero el valor de Jonas de Vingegaard en el Tour es innegable.
Ha vuelto a finalizar segundo en el Tour de Francia 2025, otra vez.
Y aunque podría parecer un resultado frustrante, él lo vivió con una serenidad que lo distingue del resto.
Leemos que, mientras el jovencísimo Lipowitz parecía un chaval esperando su turno, y Pogačar entraba al podio de prensa haciendo aspavientos para hablar antes que los demás, Jonas se sentó tranquilo, escuchó a su compañero Van Aert hablar de su victoria en París, y simplemente esperó.
Sin prisas, sin dramas.
Este Tour era el gran objetivo del año para Vingegaard. Lo preparó todo pensando solo en eso.
Y lo peleó hasta el final, eso no se le puede negar, sólo bajó los brazos en La Plagne, pues en la Loze buscó una debilidad que no existió.
Incluso tras perder más de cuatro minutos en la general, su equipo aún creía que podían darle la vuelta en la tercera semana.
Pero no hubo milagros, solo realidad. Pogacar fue más fuerte. Y Jonas lo aceptó con madurez.
“He tenido etapas al nivel más alto… y otras con el nivel más bajo en años”, confesó.
No hubo errores garrafales, ni explosiones.
Solo algunos días malos, normales, humanos. Y él nunca puso excusas. No se quejó, no echó culpas.
Reconoció sus altibajos con honestidad y dijo lo que pocos dicen en el ciclismo: “También yo puedo tener días malos”.
A pesar de todo, su comportamiento fue impecable. Ni siquiera los comentarios polémicos de su esposa sobre el equipo lograron desestabilizarlo. “No creo que haya afectado en nada”, zanjó sin darle más vueltas.
Ahora mira hacia adelante. Ya está pensando en la Vuelta a España, donde quiere volver a ganar una grande.
“Primero una semana más o menos fácil, y después entrenar otra vez”, comentó, como quien ya tiene el calendario en la cabeza.
También dejó caer que, en algún momento, le gustaría correr el Giro de Italia: “Siempre he dicho que me gustaría hacerlo una vez”.
Jonas no necesita levantar la voz para imponer respeto.
Con 28 años, es un ejemplo de profesionalidad y madurez.
Puede que no haya ganado este Tour, pero ha demostrado que se puede perder con dignidad y que nadie olvide que puso un paréntesis de dos años en el dominio de Pogacar.
Es el tipo de corredor que nunca se rinde, que nunca se descompone.
Y, gane o no, siempre deja claro por qué es uno de los grandes.
Imagen: A.S.O./Billy Ceusters








Marian
29 de julio, 2025 at 12:20
Gracias. Por fin leo algo que no es adoración enfermiza a uno y basura para el otro. Rendimientos aparte, el comportamiento de ambos frente a los medios, su narrativa, es muy diferente. Y me quedo con la de Jonas, porque sólo se ocupa de lo suyo, ni echa balones fuera ni ofende a los rivales. Demuestra más madurez emocional que Pogačar, que, por el contrario, deja ver un yo mucho más frágil.
Perico Gordo
29 de julio, 2025 at 23:27
Hombre, alguien que pone en valor a Jonás… Esto es raro de ver.
El único que le planta cara, el único que le ha ganado dos veces de tu a tu, el único que le da algo de interés a esto. Porque sin esto el aburrimiento sería brutal, llevaríamos ya 6 Tours seguidos de Pogacar. Y no olvidemos que cuando ganó Jonás, por mucho que luego hubiera hundimientos puntuales, hasta ese momento nunca fue un camino de rosas, al revés, había incertidumbre, competencia, emoción, todo lo que no ha habido en los últimos dos años, ni en 2021.
Iban Vega
5 de agosto, 2025 at 12:54
me entristece ver tanta inquina con un ciclista excepcional