Ciclistas
Van der Poel no es una isla en Alpecin
Lo que vimos en San Remo explica la simbiosis Van der Poel- Alpecin
Una vez finalizada la Milán-San Remo, escuchamos unas declaraciones del capo del Alpecin, uno de esos dos hermanos que parecen tan serios, hablando del desenlace entre Van der Poel y Philipsen.
Admitió que la idea de controlar la carrera para su hombre rápido partió del propio Van der Poel que esta vez no tuvo las piernas como para meter metros decisivos en la subida al Poggio.
El técnico vino a decir que Mathieu Van der Poel no es una isla en el Alpecin, que era uno más que se arremangaba por un compañero cuando era necesario y que su labor va más allá de la estrella rutilante de este deporte.
No es la primera vez que el neerlandés trabaja por Philipsen, en el Tour lo vimos, ni que ejerce de facilitador en la victoria de alguno de sus compañeros, condicionando la carrera a tal grado que luego llega uno de azul y gana.
Todo esto sucedió en las horas previas al anuncio de la renovación de la vedette por el equipo de champús contra la caída del pelo, ay si lo hubiera conocido antes, y con la marca de bicicletas
Y es que el papel de los fabricantes de bicicletas en los equipos sigue estando muy en lo alto, al punto que marcas como Canyon, pero también Specialized y Trek, deciden la balanza en este sentido.
Que Van der Poel siga en Alpecin, y tenga un buen bloque alrededor, porque lo tiene con Didier, Kragh Andersen o el mismo Philipsen es una gran noticia, en el fondo actúa de contrapoder ante los más poderosos del pelotón.
Si Mathieu cayera en manos del UAE, como suspiró Matxin en nuestro podcast, sería un hecho para lamentar, y mucho.
Dentro del cada vez peor repartido talento ciclista, con más en menos manos, Van der Poel se queda fuera de los grandes equipos, cosa que le confiere cierto grado de libertad, pero no le deja sin servidumbres, al final si tiene que remar para el equipo, lo hace.




