Alejandro Valverde
¿Por qué creo que Valverde no va a ganar la Lieja-Bastogne-Lieja?
Sólo si anticipa, Valverde podría ganar la Lieja-Bastogne-Lieja
Esto no es para ir a la contra, ni cabrear a nadie, en especial en este momento tan especial, con Alejandro Valverde tan arriba, segundo en su última Flecha Valona y en vísperas de la Lieja-Bastogne-Lieja.
Todos tenemos clara la dimensión de lo logrado por Valverde en Huy, una segunda plaza que sabe a gloria, oro puro, por ser quién es y el tiempo que lleva en el negocio.
Decir que esperábamos sendas plazas de plata en Strade y Flecha de Alejandro Valverde sonaría a mamarrachada a inicios de años, y no porque dudemos de su calidad, y sí porque el normal paso de los años acostumbra a pasar lija.
Eso es lo que le sucede a la gente normal, vamos, gente entre la que no me atrevería a situar al querido ciclista murciano.
La cresta de la ola de Flecha Valona ya sabemos que rompe, estos años, en el boulevard de Lieja, una llegada mucho más bonita que Ans, y que suele llevar consigo a quienes han brillado en la hermana pequeña de las carreras de las Árdenas.
Así las cosas, la gente ya barrunta con la quinta Lieja-Bastogne-Lieja de Alejandro Valverde, un sueño húmedo, que seguro pondría al mismísimo Eddy Merckx, a quien igualaría, pero que no veo nada sencillo.
Y no hemos venido a chafar la guitarra a nadie, sólo a darnos un baño de realidad sobre este ciclista que amamos profundamente, llamado Alejandro Valverde Belmonte.
Hace unos meses, cuando Valverde cazó el corte bueno del Giro de Lombardía sentenciamos que, incluso viéndole ahí, entre los capos del momento, entre Roglic, Pogacar, Vingegaard y cía, teníamos la casi seguridad que no iba a ganar.
Valverde es muy listo para cazar los grupos buenos en estas carreras, siempre pasa los cortes y resiste los filtros, pero una cosa es eso y otra rematar.
Si vemos las cuatro Liejas y cinco Flechas que lucen en su palmarés, todas se resolvieron de la similar manera, jugando todo al final, en su poderoso sprint, toda vez había encajado los golpes necesarios por el camino.
Eso valía entonces, pero ¿ahora?
En Lombardía, Alejandro no pudo seguir a Pogacar, quien se aseguró, bien asegurado, de irse solo antes que nadie le amargara una llegada al sprint.
En Lieja, el esloveno, muy rápido en estos finales, consiguió dar cuenta, entre otros, del mismo Alaphilippe.
En ambos casos, Pogacar ya había caldeado el ambiente, había minado las fuerzas de los rivales y sembrado para el sprint.
No veo a Valverde ganando un sprint, por ejemplo como el del año pasado, ni siquiera uno más numeroso.
La edad pasa factura a la punta de velocidad.
¿Qué debería hacer a nuestro juicio?
Algo muy sencillo desde el papel y complicado en la ruta, algo que sí, comentamos desde el sofá, pero que nos parecería la opción más razonable en una carrera con mil lecturas tácticas.
Y no es otra cosa que anticiparse, saltar antes que nadie, escogiendo con cuidado el sitio para luego abrir suficiente que siembre el desconcierto por detrás.
En resumidas cuentas, Valverde necesita irse por delante solo o con una compañía tipo Woods y Bardet, es decir, ese tipo de ciclistas que, como en el mundial, sepa que puede batir en un sprint.
Claro que, a estas alturas de la película, pedir a Valverde que anticipe es complicado, pues nunca se ha distinguido por ello.
Como dijimos cuando Lombardía…





