Primoz Roglic
Roglic en el Tour, el retirada era lo más sensato
La retirada de Roglic en el Tour estaba cantada
Para Roglic el Tour se había convertido en un laberinto en el que la retirada era la única opción.
Salvó la crono, podemos imaginar la tortura que fue aquello, pero la jornada maratón y la primera de los Alpes han sido demasiado y, añadiría, innecesario.
Primoz Roglic vino al Tour para disputarlo, era el gran rival del dorsal uno, que ya domina, y su retirada, tras todo lo visto, creo que está más que justificada.
La posibilidad que Roglic se rehiciera en los Pirineos, que regalara alguna perla, que sumara alguna etapa, siempre estuvo ahí, pero siendo coherentes, en el bucle que estaba sumido, era muy optimista apuntar a una recuperación.
Él, como Geraint Thomas, entraron muy atrás en Grand Bornand, lejísimos de Pogacar y los mejores, con cara de circunstancias, dejando por sentado que para un subcampeón y ganador del Tour hay tragos que mejor no pasar, pues no conducen a nada.
Con su retirada, Roglic deja el Tour huérfano del estoico, el ciclista que acepta su (mala) suerte con entereza, sin malos gestos, ni aspavientos.
Roglic es, sin lugar a dudas, el “encajador” más grande del ciclismo actual
Sus imágenes de “nazareno”, con rasponazos, ropa rota y heridas abiertas son habituales en las carreras.
Heridas que nos afligen, como el brazo en carne viva que se llevó en Dauphiné el año pasado, que duele verlas, pero que no le cambian el semblante ni el humor, como si el dolor no fuera con él, como si fuera parte del pasaje a pagar para lograr el objetivo.
Es estoicismo en estado puro.
Pero claro, una cosa, es el encaje que evidencies y otra la procesión por dentro.
Las heridas que se llevó Roglic en la caída del otro día eran tan duras que sólo podían acabar en el abandono del Tour.
Es un bucle, un círculo vicioso en el que la general se aleja de forma irremisible, los dolores impiden rendir e incluso descansar y el cuerpo sufre un castigo innecesario, más cuando la temporada no ha finalizado.
¿Podría Roglic con Pogacar?
Es la pregunta que nos llevamos, una de tantas en estos casos cuya respuesta quedará al gusto del consumidor.
Aqui creemos que el Pogacar de Romme-Colombière era inabordable, para Roglic y para todos.
Espero, cruzo los dedos, que la mejor opción de ganar el Tour para Roglic no fuera el año pasado, pero él mejor que nadie sabe que los trenes pasan, que cuando sucede una caída nadie espera y que el ciclismo le debe una.
Y si le vemos en la Vuelta, será un placer disfrutarle.






