Tadej Pogacar
Tadej Pogacar ante el Tour: tres puntos débiles
En el “plan renove” de Pogacar en el Tour hay flecos en su contra
Para Tadej Pogacar viene ahora lo gordo, lo complicado, una realidad que desconoce, pero por la que tendrá que navegar si quiere hacer más historia aún en el ciclismo: revalidar el título en el Tour de Francia.
Ojo que son palabras mayores, muy mayores, para un chaval de 21 años, que empezó en el máximo nivel hace dos años, que de la primera grande que compite se lleva tres etapas y un podio y en la siguiente, gana la general.
Eso es Tadej Pogacar, el ciclismo que no espera, que no conoce el mal momento -como ya le ha tocado a Bernal y Evenepoel- con el reto que todos los grandes han tenido que afrontar un día u otro: demostrar que sabe mantenerse.
Sobre el papel, nada desfavorece en el pronóstico del Tour para Tadej Pogacar
Es completo, avispado, valiente cuando ha de serlo, prudente y bien dirigido y sobre todo un corredor con unas condiciones extraordinarias.
Sobre el papel las cronos le perjudican, especialmente, ante Primoz Roglic, pero en el duelo de eslovenos yo no pongo la mano por ninguno, más visto lo del año pasado.
Ahora bien, no todo el monte es orégano para Tardej Pogacar en el Tour que afronta con el uno en las lumbares.
Creo que hay tres motivos por los que pensar que Pogacar no tiene tan clara la victoria en el Tour o al menos para pensar que la carrera nos puede dar más emoción de lo que a priori esperamos de ella.
El primero es su inédita situación de defensor del título, inédita por su edad claro, aunque la presión ya se la empezó a poner el día que quiso estar muy delante en la primera gran vuelta que compitió
Gestionar el favoritismo número uno, no ser ya una sorpresa, saber que todos te miran, es algo que Pogacar nunca ha hecho y no es lo mismo hacerlo en Tirreno o Itzulia, con todos los respetos que hacerlo en el Tour, donde la presión es 1000 veces mayor.
Tadej Pogacar concurre a todas las carreras con la etiqueta de favorito, una etiqueta que él mismo se ha ganado, mirad este año UAE Tour, Tirreno y Eslovenia, en el capítulo de vueltas, más la Lieja-Bastogne-Lieja y un podio en la Itzulia, su única “derrota” por una mala crono inicial y la duda en un descenso camino de Arrate.
Otro punto débil de Pogacar podría ser el equipo, que no es malo, ni mucho menos, pero que no ha exhibido el poder contrastado de Ineos y Jumbo Visma.
Para el objetivo del Tour, Pogacar tiene una columna vertebral que estará formada especialmente por Rafal Majka, el ciclista que debería estar más cerca de él cuando pocos queden en el grupo, Davide Formolo, multiherramienta, y Brandon McNulty, muy amigo del esloveno, un comodín que estará muy exigido en tramos clave de la carrera.
Es curioso, no estará David de la Cruz, la mano amiga el año pasado en el tramo final de carrera, pero sí Marc Hirschi, quien es consciente que su cuota de brillo personal está condicionada al líder.
El tercer flanco que le vemos a Pogacar en el Tour va por los propios rivales, que no son pocos y resultan variados
El esloveno está arriba de la pirámide, pero le van a poner a prueba en cada resquicio que quede por explotar, sabedores que, posiblemente, en el mano a mano, él sea mejor, pues en una rápida comparativa, no vemos a nadie que vaya más rápido que él en la montaña y en la crono solo Roglic parece en disposición de mojarle la oreja.
En fin, que el ciclismo es un deporte tan maravilloso que son mil historias las que pueden acontecer, tantas que nunca deis nada por seguro, ni nadie como ganador.






